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5 hábitos tóxicos que están matando tu creatividad

10 de julio de 2020

Creá a esa persona en la que querés convertirte.

El pensamiento creativo es algo natural, todos nacemos creativos. Fluye a través de nosotros por sí mismo, como la respiración, y sabemos cuándo el flujo es fuerte. Los momentos de creatividad se sienten bien, como si estuviéramos enchufados y encendidos. En ese instante lo que estemos haciendo se vuelve fácil, motivador, más satisfactorio e incluso deforma nuestra percepción del tiempo.

El problema es que vos mismo podés sabotear tu propia creatividad algunas veces sin siquiera darte cuenta. Ciertos sistemas de hábitos y creencias pueden estar reprimiendo tu corriente creativa. Si te ves atrapado en muchos de estos durante demasiado tiempo, podés olvidarte por completo de que sos creativo.

Afortunadamente, para que el río de la creatividad fluya de nuevo, todo lo que tenés que hacer es salirte de tu propio camino. Si abandonás incluso uno de estos hábitos, vas a sentir que tu creatividad aumenta de gran manera. Y una vez que tu pensamiento creativo comienza a fluir nuevamente, se vuelve mucho más fácil renunciar al resto de las cosas en esta lista.

1. Rodearse de “Tomadores”

Las personas que se identifican como creativas casi siempre son “Dadores”. Ellos crean, lo que significa que producen y agregan valor al mundo. Dan a quienes los rodean, porque dar es solo una expresión honesta de quiénes son. Pero una gran debilidad de los “Dadores” es que son fáciles de aprovechar por los “Tomadores”.

Los Tomadores son aquellos que no están en conexión con su capacidad de dar. Los Tomadores ven a alguien que está dando constantemente como una fuente fácil de la cual tomar ventaja. Algunos Dadores pueden quedar atrapados en relaciones autodestructivas con Tomadores, porque sienten que el Tomador les inspira a crear más continuamente, lo cual puede sentirse como un reto y una manera de crecimiento.

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En lugar de quedar atrapado en ciclos interminables con los Tomadores, esforzate por rodearte con otros Dadores. Son fáciles de encontrar porque ellos resuenan como vos. Son gente de servicio, no de ego. Y juntos, van a amplificar drásticamente la energía que ambos tienen.

2. Uso constante de aparatos electrónicos

Vivimos en un mundo de distracciones. Llevamos pequeñas supercomputadoras con nosotros a donde quiera que vayamos, y como cualquier herramienta, podemos usarlas para amplificar nuestra creatividad o también para sabotearla.

Ya sea para ver una nueva serie o enterarse de las últimas noticias en Facebook, ese tiempo casi nunca se usa de una manera que esté alineada con tus metas creativas más altas. Así que presta atención a tus hábitos del celular.

Pero, en lugar de eliminar por completo esta obsesión de tu vida, reemplazala con tus pasiones. Usá el tiempo que ya pasás en tu teléfono en beneficio de tus proyectos personales o leyendo acerca de los trabajos de aquellos que admirás.

Cuando te apasione algo, empapate en eso. Obsesionate con eso. Tu pasión te está diciendo dónde está la fuente de tu energía creativa y te está proporcionando un punto de acceso fácil.

3. Aferrarse al pasado

En muchas ocasiones, nosotros sabemos lo que deberíamos estar haciendo. Sabemos que si nuestro objetivo es escribir un libro, deberíamos escribir todos los días. Sabemos que si nuestro objetivo es ser rico, deberíamos vender cosas todos los días.

El problema es que, aunque conocemos los hábitos que conducen a nuestros objetivos, si estos hábitos no están alineados con quienes siempre fuimos, entonces vamos a sentir una tremenda resistencia a ellos: que simplemente no somos nosotros, o más exactamente, no están alineados con lo que siempre fuimos.

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Entonces, ¿cómo tomamos medidas que sirven a nuestra visión creativa, cuando van en contra de lo que siempre fuimos?

Renunciá a tu pasado. Renunciá a la máscara de quién fuiste. Esa persona se fue. La única razón por la que todavía actuás como si esa persona fuera real, es porque elegís cada día creer que lo es. Vos mismo recreas a esa persona en cada momento, lo cual consume la energía que podrías estar utilizando para crear lo que necesitás ser hoy.

Por lo tanto, dejá de usar esta energía para mantener tu pasado. Dejá ir todo lo que no te sirve, mantené presente quién debés ser para hacer lo que querés hacer, no para nadie más, sino para vos.

4. Tratar de ser como los demás u “original”

En un mundo de hiperconectividad, tenemos cientos de oportunidades cada día para compararnos con los demás. Vemos los logros de nuestros amigos y no podemos dejar de pensar en cómo ponernos a su altura.

Como seres creativos, nos tomamos esto un poco más serio de lo que deberíamos y empezamos a comparar implacablemente todo lo que creamos con los demás. Sentimos la incesante necesidad de ser originales.

Para crear una frase pegadiza que nadie haya leído, o escribir una idea que nadie haya pensado antes. Pero la verdad es que los humanos han existido por alrededor de 6 millones de años y no quedan muchas ideas originales, y de todos modos no hay manera de probar que una idea es original ciento por ciento.

Por eso, en lugar de buscar ser original, es mejor ser auténtico. A veces, una persona solo necesita escuchar una lección que ha sido contada cientos de veces, e interpretarla desde su propia perspectiva única. A través de la lente de tu historia, desde tu perspectiva, con tu propia voz, a tu manera.

Porque no se trata de la lección en sí ni de cuán original es la idea que deseas compartir, se trata de si alguien por ahí puede tener un eco con vos cuando estás siendo auténticamente vos. Eso es todo lo que se necesita para cambiar la vida de alguien.

5. Sentir que el mundo te debe algo

Muchos creativos se sienten demasiado especiales. Y esto es un sentimiento narcisista. Piensan que los demás deberían priorizarlos y que el mundo gira en torno a ellos. También piensan que el mundo les debe algo, y que en virtud de ser lo que son, merecen una recompensa.

Obviamente, nadie hace esto a propósito. Este complejo se desarrolla con el tiempo. Pero no hay un camino más rápido hacia la pérdida de poder que sentirse importante. Entonces, ¿cómo identificas si estás saboteando tu creatividad sintiéndote demasiado “privilegiado”?

Verificá tus expectativas. Nadie es más importante que los demás. Vos sos libre de confiar en vos mismo. Sos libre de asumir la responsabilidad de todo lo que puedas en tu vida. Y solo a través de este sentido de radicalidad, vas a poder crear tu propio resultado más deseado y compartir tus frutos con los demás, si así lo querés.

(fotos: skm/expandetumente)

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