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A los 40 años ya hay pérdidas auditivas propias de los 60

12 de julio de 2019

El ruido puede dañar gradualmente nuestra audición de manera permanente e irreversible.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.000 millones de jóvenes en el mundo están en riesgo de sufrir pérdidas de audición por estar expuestos a prácticas nocivas para la salud auditiva, como escuchar música a volúmenes muy altos o frecuentar lugares con altos niveles de ruido. Y pone el foco en los 43 millones de personas de entre 12 y 35 años de países desarrollados, con niveles de ingresos medios y altos, que ya padecen pérdidas de audición incapacitantes por esta exposición tan nociva.

El ruido puede dañar gradualmente nuestra audición de manera permanente e irreversible y lo hace en función de dos factores: la intensidad y el tiempo de exposición. Se dañan inicialmente las frecuencias agudas, pero si continuamos se acaban dañando las graves y medias, en una pérdida de audición similar a la del envejecimiento.

Según la OMS, un 60% de los casos de pérdida de audición en los adolescentes se debe a causas prevenibles. “Este grupo de población no es consciente de las consecuencias de estos excesos sonoros y, por tanto, no consulta hasta que no empiezan a notarlas, como la aparición de acúfenos, zumbidos permanentes al acostarse por las noches o la disminución de la audición”, explica. Además, recordá que es entre los 15 y los 17 años, sobre todo si existe susceptibilidad genética, “cuando el oído es más sensible a su afectación”.

Volumen excesivamente alto
Entre esas causas prevenibles, está el uso de reproductores personales de música con auriculares a volúmenes excesivamente elevados. Una práctica que está condicionando que la pérdida auditiva aparezca a edades cada vez más tempranas: Se estima que nuestros jóvenes pueden estar adelantando la aparición de problemas auditivos en veinte años. Es decir, se están manifestando a los 40 años trastornos típicos de personas de 60 años, con lo que esto conlleva, ya que pueden ser futuros sordos prematuros.

Advertir a los jóvenes que cumplan las recomendaciones del producto, no escuchando música a un volumen superior al del estándar mínimo de salida automático con el encendido, que es menor de 85 dB, y nunca sobrepasando los 100 dB. Los jóvenes deberían poder escuchar las conversaciones que los rodean mientras escuchan música. “Hay que concienciarlos que la audición es tan importante como la vista y que deben de proteger sus oídos contra aquello que se considere potencialmente peligroso”, argumenta. La OMS, en ese sentido, aboga por lo que se conoce como la regla del 60-60, que consiste en no escuchar música con estos reproductores personales durante más de una hora al día y a un nivel máximo del 60 por ciento de la capacidad de sonido del dispositivo.

Auriculares que ajusten bien
Asimismo se recomienda el uso de auriculares que se ajusten bien y, de ser posible, que aíslen del ruido del entorno, ya que si cumplen estos dos criterios permiten escuchar música con claridad a volúmenes bajos. También aconseja hacer un buen uso de las posibilidades que brinda la tecnología, sobre todo de los teléfonos inteligentes, convertidos hoy en reproductores personales de música, para medir los niveles de exposición al ruido y conocer el riego de pérdida de audición.

También hacer un llamamiento a los padres, muchos de los cuales ya han crecido entre walkman, discman o mp3. No deberían regalar alegremente a sus hijos productos que puedan dañar su salud y, si lo hacen, debería ser con responsabilidad, inculcando a sus hijos la idea de escuchar sin riesgos.

Revisiones
Dado el aumento de los casos de pérdida de audición por malos hábitos, la pregunta es si deberían implantarse revisiones audiométricas a edades más tempranas. Para responder a esta cuestión la Academia Americana de Pediatría recomienda que entre los 11 y los 14 años y entre los 15 y los 17 años se realice una evaluación, con el fin de detectar daño auditivo en los tonos más altos y saber si tienen pérdida auditiva de alta frecuencia.

Ruidos que son insoportables y dolorosos
Si hay una exposición a 100 decibelios (dB) no se debería hacer por más de un cuarto de hora al día para evitar el daño, y si se hace a 110, no más de 1 minuto. Además, el ruido llega al umbral del dolor cuando se superan los 125 dB y puede ser insoportable a los 140. Para ser más ilustrativos, esta sociedad ha hecho un listado de ruidos con sus dB:

– Pájaros : 10.

– Hojas de árboles: 20.

– Oleaje suave en la costa: 30.

– Zonas residenciales: 40.

– Charla normal: 50- 60.

– Lavavajillas: 60.

– Aspiradora: 65.

– Conversación acalorada (oficina): 80.

– Tráfico rodado en la ciudad: 80-85.

– Bocina: 90.

– Moto: 90.

– Sierra eléctrica y cascos de música: 95.

– Boliche y petardos: 110.

– Concierto de rock, taladro: 120.

– Sirena de tren o alarma de incendio: 125.

– Avión despegando: 140.

Con información de cuidateplus.

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