la información que buscás.
sábado, 28 de noviembre 23ºC Buenos Aires
Max: 24ºC | Min: 22ºC
TENDENCIAS

Acción para evitar que el dolor agudo se vuelva crónico

22 de octubre de 2019

Este malestar mejora cuando dan con un profesional de confianza.

El dolor es un síntoma que puede convertirse en una enfermedad cuando no se frena a tiempo. Más del 17% de los habitantes sufren dolor crónico y el progresivo envejecimiento de la población incrementará los casos de cronificación. Así lo han manifestado los expertos en la conmemoración del Día Mundial contra el Dolor, que este año ha puesto el foco en los pacientes vulnerables.

El dolor se puede prevenir y, una vez que aparece, se puede evitar que el dolor agudo se convierta en crónico. Un buen exponente de dolor que se puede cronificar si no se toman medidas es el que aparece tras algunas cirugías, como la de hernia inguinal o las de prótesis de rodilla o cadera.

Es lo que ocurre también con la neuralgia posherpética: Si se trata adecuadamente y en un tiempo razonable cambia radicalmente el pronóstico. Pero aún se puede ir un paso más allá y empezar por la prevención; en este ejemplo, un adecuado tratamiento del herpes zóster puede evitar que se produzca el dolor conocido como neuralgia, de difícil manejo.

Niños, ancianos y mujeres, colectivos vulnerables
Para evitar esa progresión, lo primero que hay que hacer es tomar conciencia del problema, especialmente en los colectivos más vulnerables o desatendidos, como las personas mayores y la infancia.

Personas mayores
Es para lamentar que el dolor se asuma como algo normal en los ancianos. La sociedad es muy permisiva en el tratamiento del dolor en los mayores. Muchas veces se les recrimina cuando expresan sus padecimientos y se da por buena la frase que reza: “Si tenés más de 50 años y no te duele algo es que estás muerto”. Cambiar esta concepción es la base para mejorar el tratamiento del dolor en los mayores.

Niños
Otro de los grupos vulnerables que con frecuencia está infratratado es el de los menores. A diferencia de los ancianos, en este segmento poblacional apenas tiene incidencia el dolor de origen osteoarticular y la principal causa de dolor crónico es el cáncer.

El dolor oncológico pediátrico cuenta, con unidades especializadas muy eficaces. Pero muchas veces, tal y como ocurre en los adultos, se da una paradoja: cada vez más pacientes alcanzan la remisión del cáncer, lo que supone un éxito del sistema sanitario, pero muchos de ellos tienen una calidad de vida muy disminuida por las secuelas del tratamiento oncológico.

De hecho, el dolor oncológico complejo y el dolor neuropático siguen siendo los grandes retos terapéuticos en este ámbito y es ahí donde cobra mayor importancia la necesidad de actuar cuanto antes.

Mujeres
En el caso de las patologías que se asocian a dolor crónico, el diagnóstico se retrasa en las mujeres en comparación con los hombres y ello a pesar de que diversos estudios muestran que las mujeres tienen o manifiestan más dolor que los hombres.

En el dolor crónico en la mujer se observa una tendencia al sobretratamiento con analgésicos, lo que en muchos casos supone una medicalización excesiva que oculta la enfermedad subyacente y, en definitiva, puede llevar a que no se les prescriban los fármacos que son realmente curativos o, al menos, controlan la patología.

Otras investigaciones revelan que las mujeres tienen un sentimiento de vergüenza debido a la desconfianza de los profesionales y la incomprensión de sus familiares y amigos cuando manifiestan el dolor que padecen. No obstante, este malestar mejora cuando dan con un profesional que confía en ellas.

Dolores más frecuentes y sus consecuencias
Los datos de la Encuesta Europea de Salud, según la cual el 44% la población de 15 o más años declaraba haber padecido algún dolor en las últimas 4 semanas. Actualmente, se estima que el 17,25% de la población sufre dolor crónico, siendo los dolores más habituales el de espalda (60,5%), el articular (40,2%), el de cabeza (34,7%) y el cervical (28,6%).

Las consecuencias de este dolor crónico son múltiples: afecta al sueño (42,2%), produce ansiedad (40,6%), favorece la aparición de depresión (24,4%) y se ha podido comprobar que hasta el 53% de las personas con dolor intenso tienen que limitar sus actividades sociales.

Temas relacionados

ÚLTIMAS NOTICIAS