Tras el acuerdo político, el texto debe someterse ahora a un examen legal y debe ser traducido a las lenguas de ambos bloques antes de la firma final, que debe ser autorizada, en la UE, por todos sus países. Este requisito no es baladí visto el contexto actual de presión en Europa. En 2016, la región belga de Valonia casi tumba la rúbrica del acuerdo comercial cerrado con Canadá.

A continuación, el texto debe ser validado en la Eurocámara, donde, tras las pasadas elecciones europeas, las fuerzas ecologistas desempeñan un papel clave para apuntalar la mayoría proeuropea del hemiciclo. En Argentina las cámaras industriales y comerciales han planteado sus reparos frente a lo que observan como una relación asimétrica debido al desarrollo y potencial económico europeo.

Otro interrogante se abre con las próximas elecciones presidenciales del 27 de octubre. Macri pretende otro mandato pero está amenazado por candidatos peronistas históricamente proteccionistas e impulsores de una fuerte industria nacional con elevados niveles de empleo e inversión en ciencia y tecnología, hoy ausentes.

Del lado brasileño, está en cuestión la capacidad del sector industrial para reciclarse en las áreas que más competencia sufrirá, como la producción de maquinarias y equipos, un factor que lo hace especialmente sensible a la apertura gradual.

Fuente: Diario 26