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TENDENCIAS

Clásicos en pareja: programas para armar. Sexta parte [Carlos Morelli]

6 de septiembre de 2020

“Casablanca” y “Gilda”.

Carlos Morelli Cine +.

BOGART- BERGMAN VS. FORD – HAYWORTH: ¡HAGAN JUEGO, SEÑORES!

No me maten. No se enojen. No abdiquen de esta página. Ya lo sé: madre y “Casablanca” hay una sola. Y asociarla es un imposible, un disparate, una herejía, o las tres cosas a la vez. Para, aún así, sostener el formato de clásicos en programa doble les propongo esta opción: primero vean “Casablanca” y, a continuación, véanla de nuevo; o primero vean “Casablanca” y, después, juéguense con “Gilda”. No es lo mismo, de acuerdo. Pero evalúen de entrada estas coincidencias nada despreciables. En ambas películas hay parejas interpretativas de indudable magnetismo. Sus cuatro personajes reestrenan amores difíciles dentro de contextos complicados. En los dos casos el escenario dominante es un casino con su cuota de clandestinidad. Las dos bandas sonoras contienen temas memorables. En la primera pareja, ella se atreve a apuntarle a él con una pistola. En la segunda, él le propina a ella un cachetazo antológico. En ambos dramas hay villanos terribles: un fiero oficial nazi, en el primero; un refinado caballero cuyo bastón esconde un filo mortífero, en el segundo. ¿No alcanza? Bueno, también “Casablanca” y “Gilda” comparten la nacionalidad norteamericana, la década del 40, títulos de una sola palabra para tantear la inmortalidad, y una memoria colectiva que generalmente abraza la admiración con el afecto.

TODO, MÁS EL COMIENZO DE UNA BELLA AMISTAD…

“Casablanca” data de 1942. En la Argentina se estrenó el 7 de abril del año siguiente. Fue dirigida por Michael Curtiz. El guión fue escrito por Julius Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch, Murray Burnett, Joan Alison y (sin figurar en los créditos) Casey Robinson. La fotografía fue iluminada por F. Arthur Edeson. La música fue compuesta por Max Steiner. Y el formidable elenco lo encabezaron Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, junto con Paul Henreid. Secundados por Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z.Zakall, Dooley Wilson, Marcel Dalio y muchos más, todos impecables en sus roles.

La trama ocurre en Casablanca, ciudad caliente del Marruecos francés, entonces sometido por los nazis. Y pocas veces sale del café (en realidad, un casino) de Rick Blaine (Bogart), un estadounidense expatriado que, como rendidora actividad paralela, trafica documentación falsa para quienes quieren escapar hacia el continente americano. Entre esos clientes una noche aparecen Victor Laszlo (Henreid) e Ilse Lund (Bergman). Él es un líder de la resistencia a la ocupación, y ella es su pareja. El problema (por suerte para la dramatización) es que ella había sido antes pareja de Rick. Y su regreso despierta en aquél la agridulce memoria de ese pasado compartido, a la vez que le plantea un dilema: negociar la recuperación del viejo amor, o sacrificarse y renunciar a una felicidad comprada. En todo este proceso hay dos coprotagonistas que endurecen o entibian: el encantadoramente sórdido Capitán Louis Renault (Claude Rains) y Sam (Dooley Wilson), el pianista negro que – por pedido de Ilse, para desesperación de Rick, y para goce de toda la platea – vuelve a tocar “As Time Goes Bye” (Según Pasan los Años).

“Casablanca” ganó tres Oscar de la edición 1944 del premio de la Academia de Hollywood. Las estatuillas fueron en las categorías Película, Dirección y Guión. También conquistó varias distinciones en su país de origen. No tuvo “remakes”, pero en 1983 propició en la televisión norteamericana una “precuela” en formato de serie con cinco episodios: allí David Soul resucitaba a Rick. Y hace varios meses Netflix estrenó “Curtiz”, un interesante “docudrama” sobre la vida del realizador húngaro, focalizado en las conflictivas intimidades del rodaje del film.

Apreciaciones personales. Nunca lo vi tan tierno a Bogart. Nunca me pareció tan bella Bergman. Nunca me emocionó tanto una ejecución de “La Marsellesa” como cuando todas las almas presentes en el café “se la zampan” a la mesa de los nazis. Nunca podré olvidar el minuto final, con Rick y el Capitán Renault caminando entre la niebla del aeropuerto, disparando uno y recibiendo otro aquella frase imperecedera: “Creo que este es el comienzo de una bella amistad”.

UN CACHETAZO HISTÓRICO Y UN “STRIP-TEASE” MINÚSCULO

“Gilda” es de 1946, pero en nuestro país recién pudo verse regularmente a partir de 15 de agosto de 1956. Su director fue Charles Vidor, quien trabajó sobre el guión suscripto por E. A. Ellington, John Eisingeel y Marion Parsonnet (también, sin figurar, hizo su aporte Ben Hecht). La fotografía fue de Rudolph Maté, pronto a iniciar una carrera como realizador. La música fue de Hugo Friedhofer. En este caso, la de inmediato muy popularizada pareja fue compuesta por Glenn Ford y Rita Hayworth. Los acompañaban el infalible George Macready y Joseph Calleia.

Ambientada en una Buenos Aires no muy precisa – pero tampoco demasiado bizarra – la historia vinculaba inicialmente a Johnny Farrell (Ford), un jugador de poca monta, con Ballin Mundson (Macready), propietario de un casino, quien primero rescata a aquél de la agresión de un pistolero, y luego lo convierte en su hombre de confianza. A cargo del establecimiento, Johnny descubrirá al regreso de Ballin de un viaje que su pareja es Gilda (Hayworth), con quien él mismo viviera una intensa y finalmente frustrante “love story”. De allí en más, y con el triángulo pasional sombríamente configurado, el drama progresa con velocidad, sustentado por los fuegos reavivados de aquel romance y por la refinada crueldad del gélido Mr. Mundson.

Los tres pasajes de “Gilda” que más han trascendido son aquél en el que Johnny estampa los cinco dedos de una mano sobre el hermosísimo rostro de su “ex”, y las dos estampas musicales en las que una perturbadora Rita Hayworth canta “Amado Mío” y “Put the Blame on Mame”. En realidad, la voz era la de Anita Ellis. Pero el cuerpo, la sensualidad y el arte para quitarse un larguísimo guante eran de la actriz. Quien aceptó usar un “corset” en esas escenas para disimular su reciente maternidad. Y quien, también, con el “mini strip-tease” ¡de un brazo! provocó a la censuras del mundo entero.
¿Aceptan a “Gilda” como pareja de “Casablanca”?

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