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Cómo conseguir dejar de fumar y no engordar

1 de abril de 2019

Las datos revelan que el 85% de las personas que dejan de fumar gana peso. Eso no significa que dejar el tabaco “sea malo”, solo que debes tener en cuenta algunas sencillas pautas para que tú no formes parte de esta estadística.

Si tenés pensado dejar de fumar, debés saber que será la mejor decisión que tomes en tu vida. De sobra son sabidos los efectos perjudiciales del tabaco y las infinitas bondades de su abandono. Sin embargo, puede que pese a esa buena decisión, tengas una inquietud que es común en todas aquellas personas que estén decidiendo dejar este hábito tan contaminante: la preocupación por engordar.

Antes de nada, debés saber 5 cosas importantes: Que esa preocupación es totalmente normal. Es cierto que se gana peso cuando dejás este hábito. Pero que ese peso no es tanto como puedes pensar. Que esos kilos se pueden controlar perfectamente si seguís un tratamiento médico adecuado. Por tanto, dejar de fumar y no engordar es posible, siempre y cuando lo hagas bien.

Sabemos científicamente que alrededor de un 85% de los fumadores ganan peso al dejar de fumar.
Lo más frecuente es que exista una ganancia de entre 2-5 kilos, aproximadamente, en los 4 a 6 meses siguientes.
Un ex fumador puede ganar de 2 a 5 kilos que son fácilmente controlables.

¿QUÉ OCURRE CON EL TABACO Y LA COMIDA?
Cuando una persona fuma, la nicotina provoca alteraciones claras a nivel de metabolismo en general, algo que se traduce en el peso corporal. También hay un proceso que tiene que ver en la propia digestión de los alimentos.

Por otro lado, sabemos también que en las personas, cuando fuman, existe un mayor consumo de calorías, muy vinculado a eliminar los tóxicos que contiene el propio tabaco. Además, un el fumador sacia muchos episodios de hambre sin ser del todo consciente con el propio cigarrillo.

Y una cosa más: pensá que fumar deteriora sentidos tan básicos y fundamentales como el gusto o el olfato que hacen que nuestra relación con la comida sea mucho más placentera.

Fuente: Saber vivir

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