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El antiguo brazo político del IRA rompe el bipartidismo en un triple empate

9 de febrero de 2020

El sondeo a pie de urna da un 22% de los votos a los izquierdistas del Sinn Fein.

Siete de la mañana, abren las mesas de votación en la República de Irlanda. Hace frío, pero lo peor de la tormenta Ciara, que tiene al país en alerta, llega por la tarde. El tiempo está revuelto, al igual que los ánimos de los irlandeses, que ayer votaron en elecciones legislativas anticipadas solo una semana después del Brexit.

Diez de la noche. Cierran las mesas tras una jornada que transcurrió sin sobresaltos, y entonces llega la gran noticia: la encuesta a pie de urna realizada por Ipsos MRBI da un empate, con un apoyo del 22%, entre los tres partidos que ya las encuestas daban como favoritos con una brecha muy pequeña entre sí. El último sondeo antes de la votación le dio al Sinn Fein, que pese a lo que muchos creen no está presente solo en Irlanda del Norte sino también en la República y está liderado por Mary Lou McDonald, el 25% de los votos; al centrista Fianna Fáil de Micheal Martinun un 23%, y al Fine Gael del actual primer ministro democristiano Leo Varadkar, un 20%. Y la encuesta de salida, que se realizó entre 5.376 personas que acababan de votar, es aún más ajustada: 22.4% de apoyo para el Fine Gael, 22.3% al Sinn Fein y 22.2% al Fianna Fáil.

El conteo empieza hoy a las nueve de la mañana, y se espera que a media tarde se conozcan los primeros resultados de lo que los expertos han calificado como la votación «más impredecible de la historia». Y es que en la República de Irlanda el poder se ha repartido durante los últimos cien años entre el Fianna Fáil y el Fine Gael, pero desde el inicio de la campaña electoral muchos votantes señalaron la necesidad de un cambio que ponga punto final a los problemas que asolan al país -como la gran crisis de la sanidad- y cuya estable economía no se traduce necesariamente en beneficios para la población.

Si el conteo final da un resultado semejante al que auguran los sondeos, el parlamento quedará fragmentado, pero aún no es posible saber el número de escaños que finalmente obtendrá cada partido. En todo caso, una vez constituido el parlamento dará inicio un período de negociaciones para formar gobierno que no será sencillo. Hay muchas posibilidades de que el mandato de Leo Varadkar llegue a su fin ante este cambio en el panorama, donde la meteórica subida del Sinn Fein es la gran sorpresa. En todo caso, el complejo sistema electoral irlandés de voto transferible de representación proporcional y la poca cantidad de candidatos que presentó la formación hace que sea prácticamente imposible que Mary Lou McDonald se convierta en primera ministra. Esto no quita que el Sinn Fein pueda colarse en el gobierno o bien asentarse como el principal partido de la oposición, y ambas opciones suponen el fin del bipartidismo. Pese a las repetidas promesas del Fianna Fáil y el Fine Gael de que no gobernarán con los izquierdistas, tanto por su oscuro pasado como por las grandes diferencias de sus propuestas económicas y sociales, los expertos aseguran que si el resultado es el que los sondeos predicen, será necesario que alguien ceda. Otra opción sería gobernar con una coalición de partidos minoritarios.

Alrededor de tres millones y medio de personas estaban llamadas ayer a las urnas en 6.500 centros de votación en 39 distritos electorales, y los 160 escaños de diputados a la Cámara Baja, que se reunirá por primera vez el jueves 20 de febrero, se los disputan 516 candidatos. Aunque se temía que la tormenta, un partido de rugby y el hecho de que por primera vez el día electoral fuera sábado afectaran la participación, a medio día ya había superado el 34% en algunas zonas.

El cambio que piden los ciudadanos podría venir de la mano de los izquierdistas del Sinn Fein, partido que fuera el brazo político del IRA (Ejército Republicano Irlandés) y que gana cada vez más poder, sobre todo entre los votantes más jóvenes. Ronan, un camarero de 48 años le cuenta al ABC que su hija de 22 años debe viajar todos los días a la universidad desde Dundalk, donde viven, porque no pueden pagar ningún alojamiento en Dublín, ni siquiera una habitación en un piso compartido. Ambos votaron al Sinn Fein. Su caso no es único: los precios de la vivienda son prohibitivos, lo que supone uno de los problemas más graves del país y la izquierda ha prometido solucionarlo.

También el Brexit es una de las causas de su auge, ya que quiere celebrar un referéndum de reunificación de la isla dentro de cinco años. Vale la pena recordar que el caso de Irlanda con respecto al divorcio entre británicos y comunitarios es semejante al de Escocia: ambos países votaron por la permanencia en la Unión Europea, así que se han visto obligados a dejar el club sin haberlo elegido. En concreto, el 56% de los norirlandeses votó por el «remain» (permanecer) y una consulta de unificación podría darles la oportunidad de regresar. La propuesta del Sinn Fein es atractiva, pero su pasado vinculado al terrorismo no le gusta ni siquiera a muchos de los que quieren que la isla sea un solo país. El acuerdo del Viernes Santo de 1998, que selló la paz tras un sangriento conflicto en el que murieron más de 3500 personas en Irlanda del Norte, prevé que Londres permita la celebración de dicha consulta, cuyo resultado sería vinculante para ambas partes.

Desde que Varadkar llegó al poder en el 2017, los democristianos gobiernan en minoría con un grupo de diputados independientes, gracias al compromiso del Fianna Fail de abstenerse en votaciones importantes. Su líder, Micheal Martinun, dijo en campaña que en caso de ganar las elecciones con minoría espera que el Fine Gael le devuelva el favor. Pero si se confirma el empate, el juego parlamentario no será tan fácil.

(abc/esp)

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