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La esperanza en los clubes de barrio [Pablo Canales]

21 de julio de 2020

Lo que la pandemia “deconstruyó” y, en algunos casos, destruyó.

Pablo Canales Director biei

Hay lugares donde el virus del covid-19 hizo mucho daño, entristeció ambientes de charlas, sonrisas, deportes y principalmente de pertenencia.

Nada ni nadie podía advertir este momento, en el cual los entrañables clubes de barrio cerrarían sus puertas. Algunos para transformarse, otros para esperar que la tormenta amaine y puedan resurgir como en los viejos tiempos.

Tampoco el presente es el único responsable de este panorama, políticas socio-económicas han hecho su parte para que muchos clubes no puedan subsistir. Facturas siderales de servicios
esenciales e inacción del Estado aportaron lo suyo, por citar algunos ejemplos.

La Unión como fuerza
Claudio Rial es el presidente de la Unión Nacional de Clubes de Barrio (UNCB) y habla sobre la situación en general: “La mayoría de los clubes de barrio ya estaban en una
situación crítica y con el aislamiento respetamos y acompañamos todas las decisiones que tomaron las autoridades gubernamentales y sanitarias con respecto a la pandemia”.

El espacio solidario siempre está presente en estas instituciones y así lo refleja Rial: “Desde la UNCB nos pusimos a disposición del Estado, nacional, provincial y municipal, para colaborar en
todo lo que sea necesario en esta situación de emergencia, muchos clubes tomaron la iniciativa de organizar comedores comunitarios para asistir a sus vecinos que estaban con necesidades urgentes”. Es para destacar que en la mayoría de estas acciones el recurso fue propio, con el cobro de las cuotas y la ayuda de comerciantes de las diferentes zonas. Con el pecho inflado el “presi”
comenta que “las instituciones barriales están siempre en la primera línea de trabajo para asistir y colaborar en todo lo posible”.

Claudio Rial, Presidente UNCB

No fue diferente la situación en el resto del país. Desde la Unión de Clubes sabían que el momento de la acción había llegado y no dudaron un momento en rescatar su espíritu
solidario. Walter Roldán es el representante de Cuyo en la UNCB y describe como nadie el ser argentino: “a pesar de lo complejo de la pandemia, sabemos que entre todos podemos salir adelante, somos un país que rápidamente buscamos la vuelta de rosca para solucionar lo que sea. Ni bien termine esta situación, vamos a tener que recurrir a planificaciones estratégicas a corto y largo plazo que nos ayuden a salir adelante sin que esto produzca un choque de intereses”.

En el sur, el estado de los clubes es complicado. Marcelo Castillo (representante UCBN-Neuquén) es determinante con la situación: “Las instituciones que cobran cuota tienen
el problema que, al no tener actividad, no pueden cobrarlas. A esto sumarle que algunas tampoco tienen aportes del Estado”.

En el Norte, la pandemia llegó con más fuerza a la provincia de Chaco y allí es donde Rubén Vivace (UNCB) admite que “la situación nos sobrepasó, aquí el coronavirus pegó fuerte. Tuvimos que organizarnos en tres patas: social, deportivo y cultural. Hay muchos clubes que no tienen personería jurídica y estos fueron los más castigados al no estar reconocidos”.

UNCB Chaco

En esta provincia también existen las Escuelas de Potreros, son las que surgen como parte del aumento demográfico y se encuentran en los asentamientos, barrios carenciados y villas. Suman
entre 100 y 150 chicos aproximadamente. Allí se hace contención, capacitación y ollas populares ya que no tienen ningún tipo de asistencia.
“Las ollas itinerantes son fundamentales. Aquí hay mucha pobreza, la gente prefiere morirse de un ‘bicho’ y no de hambre en la casa”, destaca Rubén entre angustia y resignación. “No
tenemos el acompañamiento del Gobierno provincial y municipal por el momento. Esperamos que se den cuenta, en los alrededores de la Capital hay mucha miseria, es muy difícil llegar de la
manera que quisiéramos”, agrega.

Gastos, esa maldita palabra
En ningún lugar del mundo una erogación significa sonrisa, en los clubes de barrio menos. “El coronavirus nos obligó a tener las puertas cerradas y sin actividad, por eso la poca capacidad de generar recursos genuinos también está vetada. Hoy, la mayoría de los clubes no tiene capacidad para afrontar gastos de ningún tipo”, afirma Claudio Rial y continúa: “Estamos dialogando con el Ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, para agilizar la implementación de las diferentes herramientas de ayuda que creó el gobierno nacional para que desemboque en los clubes”.

“Básicamente, se busca llegar al ATP, Programas de Obras y subsidios”. Ahora es Sergio Palmas, Subsecretario de Infraestructura Deportiva de la Nación, quien toma la palabra: “El Programa de ayuda a Clubes destina $ 500 millones para infraestructura y es muy probable que ese monto se duplique. Además, tenemos otro subsidio de apoyo en la emergencia para clubes de
$60.000 con un presupuesto de $ 80 millones”. A pesar del padecimiento que viven las instituciones día a día, Palmas afirma que “se alcanzará a más de mil clubes de todo el país y
podría duplicarse ese número con el aumento próximo del presupuesto”.

UNCB Luján

Pensar el futuro
“Toda crisis representa una oportunidad” parece un slogan pero no, es lo que rescata la Unión Nacional de Clubes de Barrio. En estos meses han sumado enojos, lágrimas, anécdotas, pero sobretodo incertidumbre. “Queremos abrir la puerta de los clubes, con todo lo que eso implica para nosotros y para la vida diaria de millones de argentinos, pero sobretodo porque dejamos atrás lo peor de la pandemia”, afirma Claudio Rial.

“Deberíamos hacer una evaluación y ayudar a aquellas instituciones que deben regularizar sus situaciones legales. Esto hace que la ayuda pueda llegar más rápido”, completa Walter Roldán.
Rubén Vivace padeció diariamente la pandemia: “Hemos sufrido, sobre todo por los chicos. Que esto les sirva a muchos para repensar la visión que tenían de los Clubes Barriales. Nos
hemos jugado el bolsillo, pero sobretodo la salud”, cuenta.

Hay ideas, experiencia y solidaridad, pero de qué sirve todo esto si la puerta de un club se cierra y con ella se apagan los sueños de miles de argentinos y argentinas que ven en ese lugar
toda su vida.

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