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Estados Unidos y Rusia, otro intento de acercarse

13 de mayo de 2019

El secretario de Estado Pompeo se reunirá mañana martes con el presidente ruso Vladimir Putin.

Estados Unidos y Rusia volverán a verse cara a cara esta semana en una mesa de negociación. El secretario de Estado, Mike Pompeo, se reunirá mañana martes con el presidente ruso Vladimir Putin en la ciudad de Sochi, a orillas del Mar Negro. La última vez que Pompeo estuvo con Putin fue en julio de 2018 en Helsinki, Finlandia, durante la cumbre del presidente ruso con Donald Trump.

El viaje del jefe de Pompeo a Sochi se produce menos de dos meses después de que el fiscal especial Robert Mueller terminara una investigación que concluyó que Rusia interfirió en las elecciones presidenciales de Estados Unidos 2016, pero que la campaña de Trump no actuó en connivencia con los servicios de inteligencia rusos.

Después de pasar los primeros dos años de su presidencia bajo la sombra de esta pesquisa, Trump conversó por teléfono durante más de una hora con Putin el pasado 3 de mayo. Ambos tuvieron una conversación “muy positiva”, dijo el presidente estadounidense.

Trump dijo que Putin le había asegurado que Rusia no estaba involucrada en Venezuela, lo que contradijo directamente a Pompeo y otros altos funcionarios que vienen exigiendo que Moscú deje de respaldar a Nicolás Maduro.

Venezuela es solo uno de los muchos temas que enfrentan a Estados Unidos y Rusia. Otros son la guerra en Siria, los compromisos de control de armas y el conflicto en Ucrania, donde las potencias occidentales han intentando en vano durante cinco años poner fin al apoyo ruso a los separatistas armados.

Jonathan Katz, un exfuncionario estadounidense experto en Europa Central y del Este, cree que Rusia estuvo esperando el final de la investigación de Mueller para ver si esto permitiría un nuevo comienzo con Trump.

“Creo que Moscú está testando si hay un nuevo modus operandi en Washington, (después) de la publicación del informe Mueller”, afirmó Katz, ahora miembro del Fondo Marshall Alemán de Estados Unidos.

Prácticamente todos los altos funcionarios de la Casa Blanca, incluidos Pompeo y legisladores de todo los partidos, abogan por una postura más dura hacia Rusia, que incluya sanciones por la interferencia electoral y la anexión de Crimea en 2014.

Control de armas
Un funcionario del Departamento de Estado estimó que Pompeo, que también se reunirá con el canciller ruso, Serguéi Lavrov, logrará avanzar en particular en un área: el control de armas.

El tratado New START, que limita el número de ojivas nucleares muy por debajo de lo establecido en la Guerra Fría, expirará en 2021 y Trump ha pedido un nuevo acuerdo más amplio que incluya a China.

El propio Pompeo ha reconocido que esos objetivos pueden ser demasiado optimistas. Victoria Nuland, exsubsecretaria de Estado durante la administración de Barack Obama, tiene dudas sobre las esperanzas de mejorar la relación con Putin. Nuland dijo que una “falta de liderazgo, unidad y coherencia” en Estados Unidos era el mayor desafío para contrarrestar a una Rusia que resurge.

“Lo que no sabemos, y lo que tenemos que seguir observando, es si el presidente Putin realmente quiere mejorar las relaciones”, declaró recientemente ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes. “Puede ser que su psicología y su modelo de liderazgo dependan demasiado de un enemigo en el extranjero como para cambiar de rumbo, y tenemos que armarnos de fuerzas para lo que puede ser un juego muy largo que sobreviva a Putin”.

Irán
Otro tema en la reunión entre Putin y Pompeo sería la tensión entre Estados Unidos e Irán. Ayer los Guardianes de la Revolución de Irán restaron importancia al despliegue militar de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, asegurando que ven improbable una guerra y que, en caso de ataque, tienen la capacidad de responder.

“Los estadounidenses son como un trozo de carne debajo de nuestros dientes y, si se mueven, les golpearemos en la cabeza”, aseguró con altivez el comandante de la División Aeroespacial de los Guardianes, Amir Ali Hayizadé.

Aludió así a que la flota y las bases militares estadounidenses en la región están al alcance de los misiles iraníes. “Son vulnerables”, dijo a la agencia ISNA. Hayizadé explicó que los misiles iraníes tienen la capacidad de impactar en los buques estadounidenses desde una distancia de 300 km y los más modernos, de hasta 700 km.

El Departamento de Defensa anunció este viernes que reforzará sus tropas desplegadas en Oriente Medio con el buque USS Arlington y misiles Patriot. También está en la zona el portaaviones USS Abraham Lincoln, que atravesó el canal de Suez este jueves.

Fuente: El País

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