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Estos son los deportes en los que se producen más lesiones oculares

8 de enero de 2020

Donde hay una pelota, bate, raqueta o palo hay chances de lastimarse.

Los servicios de urgencia atienden numerosas lesiones oculares causadas por la práctica deportiva. Son muchos los deportes que ponen en riesgo los ojos, pero existen formas de protección eficaces para la mayoría de ellos. El problema es que en algunos casos no se utilizan correctamente y en otros, simplemente, no se usan.

En términos generales, los deportes que más lesiones oculares provocan son aquellos en los que se utilizan pelotas pequeñas (tenis, pádel, hockey, golf, squash…), los de contacto (boxeo) y los de equipo en los que se pueden recibir golpes por parte de otros participantes (basquet, fútbol, waterpolo).

Todos los deportes en los que hay una pelota, bate, raqueta o palo son capaces de causar una lesión ocular.

En Estados Unidos, donde están más documentados los riesgos oculares de la práctica de actividad física, se calcula que se producen cada año más de 40.000 lesiones oculares relacionadas con los deportes. Según un estudio que cita la Academia Americana de Oftalmología (AAO), el basquet es la principal causa, seguida del béisbol, sóftbol, airsoft, pistolas de perdigones, racquetball y hockey.

Además de los objetos volantes a alta velocidad, “los dedos, codos y hombros también producen lesiones oculares en los deportistas”, y por eso no hay que relajar las medidas de protección en deportes como el baloncesto, la natación o el fútbol sala.

Riesgos del paintball
Algunos juegos de guerra, como el airsoft o el paintball, pueden representar un peligro mucho mayor de lo que se piensa para los ojos. El oftalmólogo advierte de que el paintball “produce un gran número de heridas oculares devastadoras, pues sus armas lanzan las bolas de pintura a una velocidad de casi 300 Km/hora”. Aunque es obligatoria la utilización de casco protector, “la realidad es que la mayoría de las lesiones ocurren porque el participante se quita el casco unos segundos porque está manchado de pintura o por cualquier otro motivo”.

En un estudio retrospectivo en un centro de Miami (Estados Unidos), el 86% de los pacientes con heridas oculares con este origen eran hombres y el 81% requirieron cirugía ocular. Al 22% se les tuvo que extirpar el ojo afectado y el 50% fueron considerados legalmente ciegos de ese ojo al finalizar el proceso. “Estos datos muestran la gravedad de estas lesiones”, recalca Fernández-Vega.

La mejor protección
El uso de gafas de seguridad con lentes de policarbonato -material que destaca por su alta resistencia a los impactos- constituye la mejor forma de prevenir las heridas oculares ocasionadas por deportes como el pádel, el baloncesto y otros. El experto aconseja comprarlas en ópticas especializadas y apunta que no sirve “una gafa normal, que puede astillarse y complicar más las cosas”.

Por otro lado, recuerda la necesidad de adoptar otras precauciones igualmente necesarias para proteger los ojos durante la práctica deportiva. Por ejemplo, nunca “se deben utilizar las lentillas de contacto cuando nadamos, por el alto riesgo de infección corneal grave”.

La protección más adecuada varía en función del deporte. Por eso, en disciplinas como el hockey sobre hielo se aconseja el uso de casco con visera de policarbonato para mantener a salvo los ojos.

Para los deportistas que desarrollan la mayor parte de su actividad al aire libre, como los atletas o los ciclistas, es muy importante el uso de gafas de protección solar (mayor de grado 3), ya que la exposición al sol y al aire durante largos periodos de tiempo puede producir daños en la retina y ojo seco, respectivamente.

Lesiones más frecuentes
Los traumatismos y heridas derivados de la práctica de ejercicio físico pueden ser de muy diversa índole. Estos son algunos ejemplos:

Desprendimientos de retina por golpes en deportes como el boxeo o el squash.

Erosión corneal, que se produce cuando la capa de células sobre la superficie de la córnea (epitelio) se desconecta de la capa corneal bajo ella.

Cuerpos extraños (generalmente provenientes del terreno de juego), que pueden afectar a la córnea, la conjuntiva o la esclera.

Fractura de los huesos orbitarios.

Laceraciones del párpado o del globo ocular.

Daños de los tejidos que rodean a los ojos.

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