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Ezequiel Adamovsky: “Perón era más conservador que su propio movimiento” [+podcast]

20 de diciembre de 2020

En su nuevo libro, el historiador brinda una mirada sobre la Argentina pendular. Incorpora la historia de las minorías étnicas y sexuales del país.

Tomás Rodríguez Periodista

La historia argentina es una narrativa que ha sido vista por múltiples ojos. Contar la historia puede no ser solo enumerar una sucesión de fechas y datos, sino tomar una posición. No solo contar lo que pasó, sino generar un cambio en lo que pueda pasar. La historia como acción, además de como narración.

Ezequiel Adamovsky es historiador y activista. Autor de varios libros y artículos sobre temas históricos, políticos, y sociales. Acaba de lanzar Historia de la Argentina: de la conquista española hasta la actualidad (Ed. Crítica). Es posible contar la historia de Argentina con el ritmo de un cuento y la contundencia de una propuesta, como algo activo, cuyo entendimiento repercutirá en las decisiones políticas e ideológicas que se tomen.

Conversamos con Ezequiel Adamovsky, en metaLetras…

– ¿Qué es lo que más te maravilló de la investigación que hiciste para el libro?
– Es un libro que, más que basado en una investigación personal, es síntesis de decenas y decenas de otros historiadores o historiadoras. Mi investigación propia tiene que ver con temas que yo trabajo, y que son más bien del siglo XX. Todo lo demás y buena parte del siglo XX está basado en trabajos de otros. La verdad es que no hay una cosa particular que me haya maravillado, pero si me pareció interesante como se puede ir hilvanando narrativamente los ejes principales que me interesaba que sean centrales. Que son, por un lado, el eje de las diferencias de clase y cómo la influencia del capitalismo y las relaciones mercantiles fueron forjando las diferencias de clase fundamentales en nuestra sociedad. Como esas diferencias de clase se fueron entrelazando con diferencias étnico raciales. Como esos dos ejes se articulan con el eje de género y como esos tres ejes permiten ir contando una historia argentina con una línea narrativa más o menos unificada desde la colonia hasta la actualidad.

– ¿Contar la historia de las minorías sexuales, y étnico-raciales es un aporte tuyo o hay una tendencia de incluir estos temas en los libros de “Historia” con mayúsculas?
– Hace ya bastante tiempo que hay una tendencia a incluir a los grupos subalternos en la narración de la Historia. Y no es una cuestión de veleidad de completud. Sino porque verdaderamente no se entiende la historia de ningún país, y la historia argentina en particular, sin el aporte que han realizado. Hay un montón de aspectos de nuestra historia, de la estructura política que tiene, incluso de su estructura económica -ni que hablar de nuestra cultura, que es incomprensible sin el aporte plebeyo y popular- que no se entienden sin tener un eje en las clases subalternas. Y está, por supuesto, mi propia orientación y mi marco teórico como historiador, que también privilegia y apunta a visibilizar la iniciativa popular y de las minorías en el cambio histórico.

–  Sos muy crítico del orden liberal, que según el libro ha generado desigualdades. ¿Qué pensás de algunas voces que afirman que el problema no es la desigualdad, sino la pobreza? 
– Me parece que las dos cosas están íntimamente conectadas. No hay manera de encarar el problema de la pobreza sin encarar el tema de la desigualdad. Por una cuestión muy sencilla: la pobreza, en verdad, es relacional. Nadie es pobre en sí mismo, alguien es pobre por comparación con otra persona que es rica. Alguien es pobre en la comparación de qué horizonte de posibilidad tiene respecto de los horizontes de otras personas. Hay una visión de que hay que solucionar algo en la pobreza: educación, capital inicial.  Me parece que es al revés: el problema de la pobreza no son los pobres, son los ricos. La acumulación desmedida de recursos de todo tipo en manos de pocas personas.

historia argentina ezequiel adamovsky– Cerrás el libro caracterizando a la Argentina como un país “pendular”, ¿Por qué crees que pasa esto?
– Creo que hay tres motivos: uno de esos motivos es de orden estrictamente económico, y tiene que ver con el lugar periférico de la Argentina en la división internacional del trabajo en el orden capitalista internacional, que orientó a la sociedad en un modelo agroexportador que es el que impulsaron las élites. Que es un modelo con grandes dificultades para incluir económicamente a la población argentina. Otro problema es que las clases populares han tenido una capacidad muy grande de disputarle el poder a las clases altas, pero no de alimentar un movimiento popular, capaz de realmente proponer una hegemonía y un modelo de país de otro tipo.

– En relación con lo que escribís sobre el peronismo, ¿Crees que Perón creó un movimiento que se le fue de las manos?
– Yo describo al peronismo como un encuentro incómodo entre tres componentes fundamentales que no necesariamente tenían que ir juntos, y fueron por una coyuntura histórica: el liderazgo de Perón -que en sus inicios no tenía ideas particularmente obreristas- el movimiento obrero organizado, y la participación plebeya callejera, que se volvió algo central del peronismo y desbordó y desafió muchas veces al propio movimiento obrero organizado y sus límites. El peronismo, como movimiento, muchas veces fue mucho más allá de lo que Perón, como líder, habría querido o deseado. Perón era, para decirlo de alguna manera, más conservador que su propio movimiento.

– El peronismo ha sido todo: conservador, socialista…
– Sí, yo acuerdo con eso, pero agregaría que alguno de esos aspectos heterogéneos que se utiliza para explicar su carácter contradictorio -tiene gente de extrema izquierda, gente de extrema derecha- es un rasgo bastante parecido al de otros movimientos que ha tenido nuestro país. El radicalismo ha tenido alas de izquierda y de derecha, personajes incluso de extrema derecha como fue Manuel Carlés, y figuras de extrema izquierda. Algo muy parecido sucede con el antiperonismo. En mi libro trato de darle la importancia que ha tenido, que ha sido tanta o mayor que la del propio peronismo. Y también tiene ese mismo rasgo casi en espejo del peronismo: agrupar gente de izquierda y de derecha.

– ¿Crees que este tipo de movimientos heterogéneos se dan en otras partes del mundo? 
– La verdad es que tendencialmente no es una rareza argentina que sus principales partidos políticos no tengan un eje ideológico estable y claro. En la política europea y norteamericana los partidos han ido evolucionando a esta especie de partidos que se parecen muchísimo entre sí.

– ¿Cómo ves Argentina en este momento? 
– Con mucha preocupación. La pandemia es un tema coyuntural que va a pasar en algún momento. Me preocupa el horizonte en el cual tenemos, desde 2015, un bipartidismo ya consolidado. Por un lado un eje político antiperonista, acaudillado por un partido nuevo que es el PRO, que es un partido de derecha empresarial, que es el primer partido que tienen nuestras clases altas capaz de ganar elecciones desde que perdieron las elecciones en 1916. Enfrentado a un peronismo que también cristaliza, en esta unidad nueva que se ha plasmado con la candidatura de Alberto Fernández, como un peronismo que ocupa, por comparación con el PRO, un lugar más progresista. Pero me parece a mí que no es un partido que tenga la vocación o posibilidad de encarar reformar estructurales, que me parecen que son necesarias para solucionar algunos de los problemas que tiene este país. Es un partido que lo veo bastante más moderado en comparación con el kirchnerismo en sus inicios.

– ¿Quién debe y quién no debe leer Historia de la Argentina?
– Trato de escribir para un público amplio. El lector que tengo en mente es cualquier persona interesada en la lectura, que tenga una formación particular. Cualquier persona que haya ido al secundario, que le guste leer, puede leer mi libro. Escribo para ese público. La idea es que la lean todos. No imagino desear que haya un grupo de la población que no lea el libro. Por supuesto, imagino que habrá grupos a los que les caerá mejor que a otros.

Escuchá la entrevista completa…

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