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Fernandez y la agenda internacional de Argentina

18 de enero de 2020

Israel, el Vaticano, Malvinas, FMI, los próximos temas.

El anuncio de su primer gira internacional a Israel y el Vaticano como primeros destinos, con gestos hacia Estados Unidos y el regreso a la histórica tercera posición -neutralidad en conflictos internacionales impuesta por Perón-, da muestra de la elasticidad de la política de relaciones exteriores que intentará imprimir el presidente Alberto Fernández a su gestión.

“En ninguno de los bandos: Macri se pegó a Estados Unidos, otros dicen que somos de izquierda y el eje del mal. No, hablamos con todos, somos peronistas”. Con esa frase definieron a A24.com fuentes muy cercanas al canciller Felipe Solá para explicar la posición que tendrá a nivel internacional el nuevo presidente.

Se trata de un giro copernicano en algunas cuestiones respecto a la presidencia de Macri, como los tratados de libre comercio o el alineamiento automático a los Estados Unidos en conflictos internacionales como la relación con Irán o Venezuela.

La semana que viene habrá nuevas muestras de señales contradictorias intentando hacer equilibrio entre distintas posiciones en temas difíciles: Malvinas, China, una dura negociación con bonistas (para lo que necesita la ayuda de Estados Unidos en la negociación con el FMI), los conflictos en la región y la herencia de un complicado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur que hoy se encuentra virtualmente paralizado.

La visita a Israel
Es un mensaje de acercamiento a Israel y a Estados Unidos. Antes se habían producido cortocircuitos con la comunidad judía por el rumor de que quitaría a Hezbollah de la lista de organizaciones terroristas con pedido de captura internacional.

Alberto viajará el miércoles y llegará a Israel el jueves en avión de línea acompañado por una reducida comitiva integrada, entre otros, por el canciller Felipe Solá.

Allí, además de participar del acto por el 75 aniversario del Holocausto, tiene confirmadas reuniones bilaterales con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Francia, Emmanuel Macron. Podría sumarse el norteamericano Donald Trump.

En el Gobierno le bajan el tono a la polémica por el caso Nisman y aseguran que la postura de cercanía a Israel y a la comunidad judía es “una tradición” que Alberto busca sostener.

Malvinas
En los próximos días, el Gobierno presentará una denuncia judicial contra las empresas que explotan recursos naturales (hidrocarburos y pesca) en el área de Malvinas con licencias otorgadas por el gobierno británico al que la Casa Rosada considera “usurpador”.

Pretende presionar así para que Gran Bretaña “se siente a negociar en el ámbito de la ONU” la soberanía en las islas. Para eso, Alberto espera contar con el apoyo, entre otros, del gobierno español, que mantiene su propio conflicto de soberanía con Inglaterra por la península de Gibraltar.

La estrategia es “revalorizar el reclamo por la soberanía argentina en Malvinas que había abandonado Macri”, dicen en Cancillería, al advertir sobre la inacción del anterior gobierno frente a la explotación de empresas extranjeras en toda la plataforma continental argentina que, dicen, con la nueva resolución de la ONU, se extenderá más allá de las 200 millas.

La relación con el Papa
Buscando nuevo embajador. Así llega Alberto a su primer audiencia con el Francisco prevista para el 31 de este mes. Una “desinteligencia por no haber consultado antes”, admiten en el Gobierno, sobre el rechazo al plácet del designado Luis Bellando, un diplomático de carrera recomendado por el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, y que fue rechazado por ser “separado”, algo que la Iglesia sigue sin admitir.

Viajará en un vuelo de línea junto a Béliz (uno de sus más fuertes vínculos con el Vaticano); el secretario de Culto, Guillermo Olivieri; y su vocero, Juan Pablo Biondi.

El Vaticano será un puente, “un escenario para conversaciones”, el 5 de febrero entre el ministro de Economía, Martín Guzman, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva, admitieron a A24.com fuentes del Gobierno. Coinciden en la necesidad de buscar una solución consensuada a la crisis de la exclusión social en los distintos países emergentes, entre los que se encuentra el caso argentino.

La primera prioridad: cerrar la renegociación de la deuda
Las negociaciones avanzan en un marco de estricto hermetismo con Sergio Chodos -como puente permanente del Gobierno dentro del FMI-, además de Cecilia Nahón y Guzmán. Colaboran el reciente designado embajador ante EEUU, Jorge Argüello, con amplia experiencia en la relación ante organismos internacionales como la ONU, el G20 y el BM. “Argüello expresa el pensamiento del Presidente”, dicen en Cancillería. El otro nexo con EEUU es Béliz y Guillermo Francos, en el BID.

En medio de las negociaciones, desde el Ejecutivo denunciaron como “operaciones de intereses relacionados con los bonistas” privados las críticas que surgen y que relacionan a Fernández “como un gobierno de izquierda, amigo de Nicolás Maduro y ubicado en el eje del mal”.

En ese marco, relativizan la recomendación de EEUU para el ingreso de Brasil a la OCDE, un organismo internacional estricto donde solo entran las grandes potencias y países con una economía abierta con determinados índices de desarrollo.

“Nosotros la tuvimos el año pasado con Macri y no entramos. Ahora con la crisis que nos dejó el anterior gobierno, es imposible pensar en ingresar ahí. Primero hay que estabilizar la economía y resolver la crisis de la deuda”, dicen desde el Gobierno. Recuerdan como un “papelón” la deuda de 150 millones de dólares que dejó Macri ante organismos internacionales, entre ellos la OMS y la ONU y el Mercosur.

Según pudo saber A24.com, la propuesta que llevarán al FMI será pagar todo pero retrasando los vencimientos de los pagos pautados en la firma del acuerdo de Macri en 2018, mientras que con los bonistas sí habrá quita. Esa negociación se abrirá una vez que tenga cerrado el aval del FMI. Para eso necesitan apoyo de EE.UU.

Multilateralidad y comercio
Desde antes de asumir, Fernández ya había dado señales de buscar un nuevo bloque donde asentar su idea de la multilateralidad o bloque regional, alejándose de los conflictos regionales que tienen como eje el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y las presiones de intervención externa impulsadas por Estados Unidos.

La CELAC, con México como principal socio regional, es el lugar elegido para escaparse del “monotemático” debate por la situación en Venezuela. Sin embargo, no piensan romper con el grupo de Lima y el Mercosur.

La nave insignia de la nueva política internacional será que cada embajada se convierta en impulsora del comercio de productos argentinos en el exterior, repite Felipe Solá en su nuevo rol de canciller. Solá es conocedor del comercio agrícola por su experiencia como ministro del área del gobierno de Duhalde.

De la política internacional se encarga personalmente Alberto Fernández, con Béliz y Argüello como principales asesores diplomáticos.

fuente: a24

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