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Fiestas, calor y sueño [columna]

8 de enero de 2020

El cerebro está acostumbrado a la rutina y cuando esta se modifica remontarla podrá insumirnos más de un día.

Lic. Mercedes Velán Psicóloga - Matrícula 26.731.

Este momento del año es propicio para que el sueño sufra algunas alteraciones, por diferentes razones. La primera, por la melatonina. Este cronobiotico, que es el encargado de desencadenar el proceso de sueño, se comienza a secretar con el descenso de la luz solar, regulando así los horarios sueño vigilia. Al oscurecer más tarde, la melatonina se precipitará acorde a ello.

Como consecuencia, tendremos sueño en un horario posterior al habitual, durmiendo menor cantidad de horas, ya que el horario de levantarnos no se modifica. Cenar más tarde, así mismo, contribuye con el desplazamiento de horarios.

La segunda razón se encuentra relacionada con todos los festejos y despedidas propias del momento del calendario. Las salidas semanales que se prolongan hasta entrada la noche, limitan las horas que podemos dedicar al sueño y la calidad de las mismas también se podrá ver afectada a causa de las comilonas y los brindis por demás.

Levantarnos con la percepción de que el sueño no ha sido reparador es una sensación legítima ya que las excedencias, tanto en las comidas como en las bebidas, superficializan la estructura del sueño. Si sumamos menor cantidad de horas de sueño a un sueño de mala calidad, tendremos como resultado una vigilia con somnolencia, cansancio, dolor de cabeza, mal humor.

La temperatura es otro factor que contribuye con el mal descanso. A mayor temperatura corporal, menor producción de melatonina, incrementándose las dificultades para conciliar el sueño.

Todos estos factores pueden, además, acrecentar los trastornos de sueño ya existentes o precipitarlos. El roncador, roncará más y el insomne tendrá mayores dificultades para conciliar y/o mantener el sueño. El que no ronca puede empezar a roncar o el que duerme sin dificultad podrá transitar noches de insomnio.

Algunos consejos para superar esta etapa del año:
Moderar la ingesta de bebidas alcohólicas y evitar excesos en las comidas.
Procurar una espacio para dormir a una temperatura templada y que el mismo se encuentre ventilado durante el día.
Poner la funda de la almohada en el freezer un rato antes de disponerse a dormir, ayudará a la conciliación.
Utilizar ropa de algodón para dormir, tanto para las sabanas como para el pijama. Mantener horarios regulares.
El cerebro está acostumbrado a la rutina y cuando esta se modifica remontarla podrá insumirnos más de un día.
No olvidar empezar el nuevo año soñando, despiertos, con aquello que queramos que suceda, sabiendo que el único obstáculo somos nosotros mismos.

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