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TENDENCIAS

Incomunicados [Columna]

10 de junio de 2019

Conocer al otro es una herramienta invalorable que ayuda a hacer más llevadera la convivencia y fortalece las pequeñas sociedades.

Lic. Germán Diorio Psicólogo | MN 54496 | Especialista en Deportes y Manejo de Grupos.

En la era de las comunicaciones, en la que todos, en mayor o menor medida nos manejamos con internet, whatsapp y redes sociales, curiosamente, uno de los mayores problemas que aqueja a los grupos deportivos, profesionales, semiprofesionales o amateurs, es la falta de comunicación.
A partir de la existencia de estas herramientas, se ha optimizado la manera de enviar mensajes, planes de trabajo, avisos de cambios de horarios, etc. Pero asi como se ha avanzado tanto en este aspecto de la comunicación, se ha retrocedido mucho en otros tal vez más importantes para la vida del grupo, que tienen que ver con las relaciones directas con los jefes (léase entrenadores, dirigentes) o compañeros de trabajo (jugadores).

Ejemplos hay a montones. Compañeros que comparten muchísimo tiempo juntos, pero se hablan a través de los medios o las redes; o entrenadores que mandan mensajes subliminales a jugadores o dirigentes en declaraciones periodísticas esperando que el receptor capte al vuelo el mensaje; cuando en realidad sería más directo y efectivo hacerlo cara a cara. Evidentemente, algo está fallando desde las cabezas, y en mayor o menor medida, este tipo de cortocircuitos afecta a la vida de los planteles.
Sin tanto nivel de exposición, también nos encontramos con jugadores que no juegan en el puesto que más les gusta, y no saben por qué el DT los pone en la posición que ocupan hoy en la cancha. También hay quienes no tienen muy claro que pretende de ellos el entrenador dentro del campo de juego; o que no se adaptan a la vida del plantel porque desconocen aspectos importantes de la idiosincrasia del grupo; y la lista de ejemplos podría ser interminable.

Saber qué pretenden de mi o qué tendría que mejorar para optimizar mi rendimiento y mis chances de jugar es importantísimo, pero curiosamente, muchísimos jugadores no tienen respuestas precisas para estas preguntas, en la mayoría de los casos, sencillamente, porque no fueron a las fuentes.
El deporte se ha profesionalizado y especializado terriblemente, pero también ha involucionado en todo lo que tiene que ver con fortalecer la intimidad y la idiosincrasia grupal, y más de una vez, esa es la razón fundamental por la que un equipo no alcanza los objetivos que se ha propuesto, o que la calidad de sus integrantes permite inferir que debería alcanzar.

Antes eran más comunes los asados, rondas de mate o reuniones extra entrenamiento, y con ellos indirectamente se fomentaba o fortalecía el contacto interpersonal entre compañeros, entrenadores y dirigentes. Conocer al otro es una herramienta invalorable que ayuda a hacer más llevadera la convivencia y fortalece las pequeñas sociedades. La vida moderna, en la que vivimos corriendo detrás de obligaciones reales e inventadas, le ha quitado tiempo a este tipo de contactos, por lo que los tiempos del grupo o plantel se reducen a las dos o tres horas de entrenamiento físico y técnico-táctico, en los que difícilmente haya tiempo para saber qué le pasa a tal o cual jugador y viceversa.

Invertir en el conocimiento real de la persona que viste el uniforme deportivo es clave en estos tiempos, así como también en trabajar seriamente y con base científica en la conformación del grupo humano en el que pretendes sentar las bases de tu Equipo.
¿Cuánto estás invirtiendo en ese apartado?

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