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La tensión se prolonga en la recta final de la COP25.

13 de diciembre de 2019

Sigue el choque entre los países partidarios de reforzar los planes contra el calentamiento a partir del año 2020 y quieres quieren demorar los esfuerzos renovados hasta el 2023.

“Tensión”. La palabra que utilizó la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, con el fin de describir la complicada situación en que se encuentran en estos momentos las negociaciones de la COP25 sirve para reflejar las sensaciones en la última jornada. ¿Habrá acuerdo?, ¿será este viernes?. Todo indica que se prolongará al sábado.

El ritmo con que se quiere activar los futuros planes de acción climática ha abierto una gran brecha entre dos frentes de países.

Algunos representantes (sobre todo, la UE) presionan para que en el año 2020 los gobiernos del mundo presenten actualizaciones al alza de sus promesas o contribuciones nacionales entregadas en París.

En cambio, otros gobiernos (China,India…) hacen una lectura diferente del acuerdo de París e interpretan que, en sentido, estricto esta mayor ambición solo es exigible a partir del proceso de revisión que se debe efectuar en el año 2023.

Hay países que se escuden en la letra pequeña: sólo aceptan intensificar los esfuerzos a partir del 2023. La ministra afirma que existe una tensión entre quienes consideran que se debe producir una aceleración o un adelantamiento de las revisiones al alza de estas promesas o contribuciones con fecha 2020 y quienes “quieren escudarse en la letra pequeña” del Acuerdo de París e “ir paso a paso”.

En sentido estricto -y esta es la interpretación comúnmente aceptada, el Acuerdo de París sólo exige que para el 2020 las naciones presenten sus planes nacionales de acción climática (que hasta ahora eran simples promesas), pero muchas naciones ya las han entregada a la secretaria del Convenio de Cambio climático (y, algunas de ellas, hace tiempo), de manera que ahora lo que harán -y propugnan- es dar un paso mas allá e incluso actualizar estos planes en el año 2020.

Y, además, piden que los demás lo hagan. Eso es la ambición climática: transitar más allá de lo marcado en París. La ministra habló de que “en el 2020 se inicia un nuevo ciclo del Acuerdo de Paris”. Pero esa presión ha provocado la reacción de los más inmovilistas.

La ministra española justifica la necesidad de actuar con mayor urgencia ante las abrumadoras conclusiones de los informes científicos que alertan sobre la necesidad de una respuesta más inmediata, dado que un incremento de temperaturas por encima de 1,5ºC ya tiene efectos en forma de estragos climáticos.

Ribera dice que algunos gobiernos, sobre todo las grandes economías (aunque no se refería a ninguna de ellas en concreto) rechazan esta mayor ambición porque “sus líderes no están convencidos de la trascendencia de esta actuación y se resisten a avanzar o, incluso, anuncian con retirarse de los acuerdos de París”.

Ribera abundó en sus argumentos señalando que los propios estudios de la ONU (el Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) señalan que deberían darse reducciones de emisiones de gases del 7% anual y que por esta misma razón el gobierno se plantea recortes de un tercio de los gases en su plan de Energía y Clima para el 2030.

fuente: lavanguardia

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