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“Los disparos iban a un tacho de basura y ellos se cruzaron”, la absurda versión del ataque en Congreso

Se lo dijo a su familia Juan José Navarro Cádiz (25), preso en Uruguay, mientras escapaba, según contó su abogado. Los otros detenidos volvieron a culparlo a él.

“Mari” se paró del otro lado de la valla. Estaba acompañada y esperó la camioneta que trasladó a su esposo, a su hija y su cuñado. Quería verlos entrar a los Tribunales de la calle Talcahuano. Los tres, junto a otros dos integrantes del clan familiar, fueron trasladados este martes a la Unidad 28 para declarar frente al juez Mariano Iturralde, acusados de “doble homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por alevosía”.

Las indagatorias llevaron casi todo el día. Desde temprano, María del Carmen “Mari” Cano Carmona (44) hizo guardia para ver a Juan Jesús Fernández (42), su marido; a su hija, Estefanía Fernández Cano (24); y a su hermano, Rafael Cano Carmona (50). Después permaneció en los pasillos de Tribunales y, más tarde, en un bar cercano y sentada en la vereda.

“Navarro Cádiz es un chico violento”, repitió la mujer una y otra vez, aunque se negó a hablar con los medios, con los que dice “estar enojada”. “Son gente que vive teniendo problemas”, insistió sobre “Cebolla”.

La versión de esta rama de la familia sigue apuntando todo contra Juan José Navarro Cádiz (25), detenido en Uruguay y a la espera de ser extraditado a la Argentina. Es el más complicado porque en su casa hallaron la pistola homicida, calibre .40.

Para ellos, Navarro Cádiz “se sentó en el asiento del acompañante” del Volkswagen Vento de Fernández, “sacó un arma y disparó de la nada, al voleo”. Según sostienen, nadie sabe por qué.

El relato de Juan Jesús Fernández ante el magistrado, como anticipó Clarín ayer, giró en torno a esa versión. “Corrigió algunos elementos que estaban medio en duda, o con alguna dificultad de interpretación, como la trayectoria que hizo la noche anterior y el día del hecho. Habló también de las cabañas en las que estuvo en Colón y amplió detalles sobre su relación con Miguel Navarro Fernández, su tío y el papá del asesino”, dijo Ramiro Rúa, abogado de “El Gitano”.

Además, insistió en que “se trató de un hecho al voleo” y refutó la versión del Gobierno que habla de “clan gitano” y “crimen organizado”.

“Estefanía ofreció datos de su Facebook y su teléfono para que sean peritados y deslindarse de cualquier tipo de vinculación con la hipótesis de la mafia gitana o de un posible móvil amoroso. No hubo planificación. Ella reforzó su posición y manifestó diversos antecedentes de la familia Navarro Cádiz”, agregó Rúa.

Pero lo revelador de la jornada fue la absurda versión del principal acusado del crimen del diputado Héctor Olivares (61) y de su amigo Miguel Yadón (58), “El Cebolla”, que fuera del país y siendo el único que no declaró se convirtió en el principal protagonista del doble crimen de Congreso.

“Ellos estaban en el bar en el que se juntan a diario en esos horarios a consumir estupefacientes y alcohol. Desde el auto se habían efectuado disparos, aparentemente hacia un tacho de basura. Cuando ingresa esta gente en la línea de tiro es cuando se produce esta descarga de nueve o diez tiros que impactan en ellos”, dijo Ramón Arigós, abogado de Navarro Cádiz, aunque aclaró que aún no habló con su defendido y que eso se lo comentó a su familia mientras escapaba rumbo a Uruguay.

Fuente: Clarín

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