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Macri y Bolsonaro piden ballotage en Bolivia

25 de octubre de 2019

Sólo México, Venezuela y Cuba reconocieron la victoria de Evo Morales. Trump tampoco la avala. Los diputados de Cristina Fernández lo felicitaron y anticiparon un respaldo de Alberto Fernández.

Mauricio Macri se negó a reconocer la cuarta victoria de Evo Morales en Bolivia y junto a sus pares de Estados Unidos, Colombia y Brasil reclamó un ballotage para definir presidente, como solicitó un informe de los veedores de la Organización de Estados Americanos (OEA) respaldado por la Unión Europea (UE) y la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El comunicado de los jefes de Estado fue difundido en la noche de este jueves, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ya había publicado el escrutinio con el 99% de las actas y una ventaja de casi 600 mil votos y 10 puntos para Morales, lo justo para consagrarse electo por cuarta vez.

Temprano, con “información preliminar” el líder cocalero había anticipado su triunfo en una conferencia de prensa con medios internacionales. “Falta 1.58% y es voto de áreas rurales. ¿Cómo es posible que algunos grupos desconozcan el voto indígena?”, se indignó.

Su rival Carlos Mesa rechazó la derrota y exigió la “convocatoria inmediata a una segunda vuelta, administrada de manera idónea, independiente e imparcial”, a través de un documento firmado por la Coordinadora de Defensa de la Democracia, integrada por políticos locales que lo respaldan y se enfrentaron al líder del Más desde su llegada al palacio Quemado, en 2006.

A las pocas horas de publicarse los resultados, el secretario de asuntos latinoamericanos de México, Máximo Reyes Zuñiga, felicitó a Evo Morales por twitter. “Le deseamos el mayor de los éxitos en su próxima gestión, saludando fraternalmente al hermano pueblo boliviano”, posteó.

“Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos sólo reconocerán resultados que reflejen realmente la voluntad del pueblo boliviano”, desafiaron sus presidentes a Morales. México felicitó a Evo Morales ni bien se conocieron los datos oficiales.

Zuñiga visitó el sábado pasado el bunker de Alberto Fernández en San Telmo, donde ratificó su postura de no intervención en asuntos locales que llevó al presidente Andrés Manuel López Obrador a alejarse del Grupo de Lima, un conjunto de países que hace 2 años reclaman acciones concretas para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela.

La grieta quedó planteada también para el caso Bolivia, cuyo acto electoral por ahora sólo fue reconocido por México, Venezuela y Cuba. Fernández repitió durante la campaña que si se consagra presidente se acoplará a la postura de AMLO con respecto a la crisis venezolana y se presume que también reconocería a Morales como presidente de Bolivia.

Tal es así que el jueves, cuando ni siquiera se habían publicado resultados oficiales, el bloque de diputados del Frente para la Victoria-PJ, presidido por Agustín Rossi, difundió un comunicado para saludar al felicitar al cocalero. “Felicitamos al presidente Evo Morales Ayma por la amplia, contundente e irreversible victoria electoral que, en el marco de la Constitución boliviana, le ratifica para el mandato de gobierno 2020-2025”.

“Es la garantía para que ese hermano país continúe la senda de la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Instamos a las fuerzas políticas a respetar las disposiciones emanadas por las instituciones, leyes y Constitución bolivianas”, señalaron los diputados identificados con Cristina Kirchner.

La ex presidenta no influyó en la redacción, sino que fue una gestión del diputado Daniel Filmus que pasó el filtro de Rossi, pero tampoco tuvo reproches de la fórmula del Frente Todos que según vaticinan las encuestas el domingo vencería a Macri y gobernaría el país hasta 2023.

México sería uno de los primeros destinos de Alberto si resulta presidente electo, luego de su fallido intento de ser recibido por AMLO el 23 de septiembre, cuando tuvo que devolver los pasajes porque no consiguió una audiencia en el palacio Los Pinos. Si fue recibido por Morales y por el peruano Martín Vizcarra, quien se desmarcó del Grupo de Lima cuando abrió la puerta a una intervención armada en Caracas.

La extrema prudencia del líder de la izquierda mexicana se debe a la histórica postura de neutralidad de la diplomacia de su país pero también a su vocación de no erosionar el vínculo con Estados Unidos, con quien firmó la renovación del tratado de libre comercio en el G20 de Argentina y espera que el Capitolio lo refrende antes de fin de año. Donald Trump es uno de los promotores del Grupo de Lima.

El el comunicado firmado por Agentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos señala que sus Gobiernos están “profundamente preocupados por las anomalías en el proceso de escrutinio en Bolivia el 20 de octubre” y le piden a Morales llamar a un ballotage para “garantizar un escrutinio transparente y creíble”.

“En el caso que la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA no esté en condiciones de verificar los resultados de la primera vuelta, llamamos al Gobierno de Bolivia a restaurar la credibilidad de su sistema electoral a través de la convocatoria a una segunda vuelta electoral, que sea libre, justa y transparente, entre los dos candidatos más votados”.

“Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos, junto a la comunidad democrática internacional, sólo reconocerán resultados que reflejen realmente la voluntad del pueblo boliviano”, advierten. Recién esta tarde, en un diálogo con la prensa, la auditoria de la OEA fue respaldada “plenamente” por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien hizo además un “llamamiento tanto al Gobierno como a la oposición para que mantengan la máxima moderación”.

El flamante embajador de Argentina en la OEA es Guillermo Raimondi, designado por decreto la semana pasada, motivo un reclamo de Felipe Solá, posible canciller si Alberto es presidente. Es que por tratarse de un diplomático de carrera, su mandato no vence el 10 de diciembre y si un nuevo presidente decide desplazarlo deberá dar las explicaciones del caso.

Venezuela y, ahora, Bolivia, son los dos asuntos que más ocupa al organismo presidido por Luis Almagro, por ahora mucho más que la crisis de Chile, en la que otros organismos fueron más activos en las denuncias de presuntas violaciones de derechos humanos durante la represión de los carabineros dirigidos por el presidente Sebastián Piñera.

Las elecciones de Bolivia quedaron viciadas el domingo cuando después del 80% del conteo el escrutinio fue suspendido, con cifras que anticipaban una segunda vuelta. Se retomó al día siguiente con Morales más cerca de un triunfo que luego obtuvo con lo justo.

La anomalía fue rechazada con violentas manifestaciones en los principales ciudades, como La Paz, Sucre y Santa Cruz de la Sierra, donde iniciaron un paro de actividades de 48 horas que seguiría este fin de semana. Hubo enfrentamientos con la policía e incendios de las oficinas del TSE que demoraron más el escrutinio y Morales vinculó a un intento de golpe de Estado.

En su conferencia de prensa, denunció además que “20 tipos” fueron a su casa de Cochabamba y escribieron “Evo traidor” y “Evo ladrón” en su puerta. “Quisiera que alguien me diga alguno de dónde he robado, uno quiero que me diga y podemos nombrar cuánto ha robado Carlos Mesa”, provocó.

Y advirtió sobre “el odio” y el “racismo” de muchos jóvenes, movilizados en su contra a través de las universidades, en las que hasta hubo rectores que llamaron a movilizarse para pedir ballotage. Una de las más activas fue la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), de La Paz, que este jueves difundió 12 pruebas de adulteración de actas oficiales, recolectadas en una auditoría propia.

Una denuncia la falta de firmas de jurados en la escuela 1702 de Pocitos, San Juan. Argentina fue por lejos el país extranjero con mayor participación y Evo arrasó con más de 80 mil votos, el 82% del total, contra sólo 8300 de Mesa (8.61%), muy por encima de la diferencia obtenida en todas las mesas abiertas fuera de Bolivia, que fue de 60 a 25.

Lejos de intimidarse, Morales mantuvo su jornada como jefe de Estado y dedicó su actividad en redes sociales a elogiar al movimiento indígena y postear recortes periodísticos de los años 90 con los pésimos indicadores sociales que tenía Bolivia, mejorados durante su gestión.

En estos días aprovechó la presencia internacional para difundir las cifras de su gestión, que incluían una reducción de 60 a 35% de la pobreza, un crecimiento del PIB nominal de 327%. Según datos de la CEPAL desde 2005 la economía boliviana crece un 4.9% promedio por año y en 2018, con 4,4%, fue por lejos la de mayor crecimiento en el continente.

Evo adjudica buena parte del auge a su decisión de nacionalizar los hidrocarburos que le permitió aprovechar el aumento de los precios internacionales, pero la oposición asegura que en los últimos años sostuvo la bonanza a gastando las reservas acumuladas en los años fértiles. “Hablan del ‘milagro boliviano’, pero no se trata de un milagro, sino de un trabajo arduo y responsable en el manejo de nuestras finanzas, para que el pueblo boliviano viva cada vez mejor”, le respondió el presidente a la revista Forbes, en enero y por Twitter.

La principal crítica que le hace la oposición no es económica sino su persistencia a continuar como presidente pese a que la Constitución promovida por él mismo ponía un tope de dos reelecciones. Intentó burlarla con un plebiscito en 2016, fue derrotado y apeló a una interpretación de la carta magna para competir de todos modos.

Hace un mes, recibió junto a su vice Álvaro García Linera a legisladores progresistas de diferentes partes del mundo para promocionar respaldo internacional y se comprometió a anunciar la fórmula sucesora después de garantizarse su cuarto mandato consecutivo, que aún no le reconoce casi ningún país del mundo.

Fuente: La Política Online

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