la información que buscás.
lunes, 30 de noviembre 19ºC Buenos Aires
Max: 20ºC | Min: 18ºC
TENDENCIAS

Cada día sin ti. Vivencias IX [columna]

21 de mayo de 2020

Historias para reflexionar.

@policia_odac Policía Nacional de la Oficina de Denuncias y Atención al Ciudadano. España.

Una chica, de 16 años, está de pie sobre el borde de un puente. Sus manos se agarran temblorosas a la barandilla y sus pies se acercan cada vez más al vacío.

– ¡No te acerques! ¡No te acerques o me tiro!
– Tranquila. Solo estamos las dos.

Se llama Laura, es de complexión delgada y lleva el pelo de media melena. Es introvertida y con pocos amigos; de hecho, la única amiga que tenía se cambió de instituto el año pasado.

– Siempre va a su bola – dice su familia.

También piensan que debería hablar más en casa.

La que está con ella e intenta tranquilizarla es Gloria. Una policía de 22 años recién jurada y a la que, junto con su compañero, le cogió por sorpresa la comisión.

– ¿Algún indicativo cercano al Puente Jesús? – interrogaba la Sala 091 momentos antes por la emisora -. Al parecer hay una chica en la barandilla del puente y parece que tiene intenciones de tirarse.

Cuando llegaron Gloria y su compañero comprobaron que la llamada era cierta: una chica, muy nerviosa, estaba de pie por fuera de la barandilla del puente. Justo debajo, veinte metros de caída hasta las vías del tren.

A pesar de llevar poco tiempo en la comisaría, Gloria sabe que ese puente, el Puente Jesús, es el elegido por aquellas personas que han decidido acabar con su vida; esos que piensan que su dolor se esfuma con ellos y que no se traspasa a las personas que se quedan.

Armando, su compañero, no tarda ni un segundo en solicitar colaboración de otras unidades.

– ¿Qué hacemos? – dice Gloria.
– Esperar.
– Pero si esperamos se tira.
– He dicho esperar.

Gloria lleva mucho menos tiempo en la Policía que Armando, por eso, este, dentro del binomio, es el que toma las decisiones.

– ¡Joder! – grita Armando a un joven -. ¡Deja de grabar con el puto móvil!

Una mujer, que no para de mirar hacia el puente, se pone a gritar.

Laura se suelta de un brazo.

– ¡A la mierda! – dice Gloria. Sale corriendo y se para a escasos metros.
– ¡No te acerques! – grita Laura
– ¡No te acerques o me tiro!
– Tranquila. Solo estamos las dos. – ¡Pues que no se acerque nadie más! – No, solo yo ¿Vale? Solas tu y yo.

Momentos antes, a unos cuantos metros de distancia, una chica, la hermana de Laura, entraba llorando a comisaría.

– Creo que mi hermana se quiere suicidar…

Se le veía preocupada y, aunque el nerviosismo no se había apoderado todavía de ella, sí que intuía algo sobre la decisión que había tomado su hermana Laura.

Después de preguntas varias sobre descripción, vestimenta y lugares que frecuenta, el agente que le atendía le hizo la pregunta clave:

– ¿Cómo sabes que tu hermana se quiere suicidar?

Porque mi hermana nunca habla en casa y cuando se va, solamente dice adiós y hay veces que ni eso. Pero hoy…hoy nos ha dado un beso a cada uno y ha dicho que nos quería…

La chica rompía a llorar.

– Es ella – escucha Gloria a través de su emisora -. La chica que han denunciado su desaparición hace media hora.

Gloria baja el volumen y maldice hacia sus adentros; no quiere que Laura oiga nada.

Se acerca un poco más.
Comienza a temblar por la adrenalina.
«Mierda», piensa.

– ¡No te acerques! – grita Laura – ¡Joder, que no se acerque nadie!

Gloria se para.

– Vale, Laura. Te llamas Laura ¿Verdad?

Laura, llorando, asiente con la cabeza mientras mira hacia abajo.

– Tal vez pienses que no te voy a entender, pero no es así…
– ¡Tú no sabes nada! Se escuchan sirenas de fondo.

Todos los indicativos que acuden a colaborar están cada vez más próximos.

– Si se acerca alguien más me tiro.
– ¡Que no venga nadie más! – dice Gloria por la emisora.

Gloria, a cada palabra que dice, da un pasito minúsculo hacia Laura.

Laura se aproxima más al borde.
Se suelta de un brazo.

– Lo siento… – susurra mirando hacia abajo.

Coge impulso.

– ¡Se llamaba Raquel! – grita Gloria.

Laura se para.
Gira la cabeza extrañada.

– Mi hermana – continúa Gloria. Saca de un bolsillo lateral del pantalón una cartera y de ella una foto -. Mira.

Ahora es Gloria quien llora.

– Tenía 15 años cuando murió de leucemia y yo me quise morir con ella. Algo de mí se fue con ella – a Gloria le cuesta hablar -. Todavía despierto creyendo que está viva, que vendrá a mi habitación…

– ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?

– ¿Te imaginas a tu hermana y a tus padres cada día sin ti?

Laura se queda mirando a Gloria y rompe a llorar.

Extiende el brazo.

Gloria lo agarra fuertemente y, acercándose a Laura, la abraza.

ÚLTIMAS NOTICIAS