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Tarea solidaria de las murgas porteñas

11 de octubre de 2020

Se organizan para asistir a 100.000 vecinos por mes.

Las murgas porteñas, lejos de ser oasis alejados de la realidad de sus barrios, acompañan a la comunidad con distintas tareas solidarias, en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus desde el inicio del aislamiento preventivo y obligatorio.

Además de ser una expresión cultural, las agrupaciones del carnaval de la ciudad están también al frente de la organización en los territorios, cumpliendo una función social colaborando con los más vulnerables. A lo largo y ancho de la Ciudad de Buenos Aires 80 murgas se organizan para asistir a más de 100.000 personas por mes.

El relevamiento fue realizado por las mismas murgas, la tarea que más se destaca es la de las ollas populares, que son posibles gracias a las donaciones de sus integrantes, los vecinos y comercios locales. Son en total 45 ollas, y reparten 20.000 porciones semanales ayudando a muchas familias a paliar la crisis. A su vez otras 35 agrupaciones de carnaval entregan bolsones y reparten donaciones a más de 5.000 vecinos y vecinas de la ciudad por semana. Llegando así a asistir a más de 100 mil personas por mes.

Christian Evangelista, Delegado de las Agrupaciones de Carnaval de la Ciudad de Buenos Aires y director de Los Chiflados de Boedo, comenta que la Murga junto a la subcomisión del hincha de San Lorenzo y la agrupación “Con el alma en Boedo” entregan 3000 viandas con postre por semana y 480 bolsones de alimentos. Agrega Evangelista: “También juntamos ropa y asistimos un orfanato de la zona. En ocasión del Día del Niño repartimos más de 500 juguetes”.

Buscando evitar y prevenir el contagio, se pide que concurran con tapabocas o barbijo, que respeten los dos metros de distancia, que no asistan con niños, y que lleven su propio recipiente. “La mayoría de los que se acercan son trabajadores informales que vivían de la diaria y ahora el sustento se les vino abajo y están en esta situación”.

Asimismo, las distintas agrupaciones de carnaval intentan identificar a quienes no pueden ir a buscar las viandas, principalmente a los adultos mayores que son considerados como población de riesgo, para enviárselas a domicilio.

Carlos Jesús, director de la Murga Los Soñadores de Villa Pueyrredón, expresa que a partir de Junio y en el marco de la pandemia empezaron a trabajar la asistencia social dentro de la murga. “Nos pusimos soñadores en acción, el hambre no espera, estamos donde tenemos que estar como consigna, llevamos una bandera delante como estandarte y la verdad que la respuesta del vecindario fue muy satisfactoria”.

En principio empezaron juntando alimentos no perecederos y armando bolsones, pero debido a la necesidad y urgencia decidieron armar equipos rotativos para cocinar y repartir la comida. “Tomamos la decisión de cocinar los domingos porque nos pareció que era el día más triste, más bajón. Arrancamos por la comuna 12 (Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra, Villa Pueyrredón) pero hoy por hoy se fueron abriendo a más barrios debido a la necesidad, Villa Ortuzar, Villa del Parque, Villa Devoto). Empezamos a crecer y llegamos al mercado central donde las murgas pueden venir día a día a retirar mercadería”.

Luego de varios meses realizando esta tarea y entendiendo cuál es la realidad de los vecinos, en el mes de Octubre algunas Murgas decidieron volver al reparto de bolsones debido a que el cambio de clima permite que sea más práctico entregar alimentos para garantizar la comida de hasta 2 ó 3 días.

Por su parte, Verónica Mariño directora de Los Elegidos del Dios Momo de Saavedra cuenta que, en lugar de cocinar, ellos optaron por recaudar alimentos para entregar bolsones para que las familias pudieran cocinar en sus casas. “Se conformó la Secretaria de Acción Social de forma institucional dentro de la murga, quienes llevan adelante todas estas tareas, de juntar alimentos, ropa, libros y repartirlas a comedores y familias con necesidades. Se hizo un efecto dominó con la familia, los vecinos, los compañeros de trabajo, ellos nos ayudan, todo es autogestivo”.

En el barrio de La Boca, además de organizar ollas una o dos veces semanalmente, se entregan bolsones y se hacen merenderos donde asisten 3.000 chicos por semana. En San Telmo, vecinos y vecinas reciben más de 900 porciones semanales.

“Estamos donde tenemos que estar”, aseguran las murgas de las distintas comunas porteñas.

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