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Sueño y adultez [Columna]

9 de octubre de 2019

Ser adulto mayor no significa resignarse ante lo que la noche depare.

Lic. Mercedes Velán Psicóloga - Matrícula 26.731.

A medida que transcurre la vida, el cuerpo va sufriendo transformaciones inevitables. Todas las funciones fisiológicas disminuyen su eficiencia y el sueño no queda ajeno a estos cambios.

Los adultos mayores se caracterizan por tener ser un sueño fraccionado, con numerosos despertares a lo largo de la noche; superficial, despertándose ante el mínimo ruido; y de menor cantidad de horas nocturnas, generando esto la
necesidad de la siesta. Otra característica es el adelantamiento de fase. Esto quiere decir que sentirán sueño a primera hora de la noche.

Los trastornos de sueños que predominan en este rango etario son el insomnio, más frecuente en las mujeres, las apneas o pausas respiratorias, padecidas principalmente por los hombres, los movimientos periódicos de piernas y el
RBD o trastorno del comportamiento del sueño REM (actuar lo que se está soñando).

La suma de todo lo descripto hace que el sueño de los adultos mayores sea un sueño menos reparador, que el de otros momentos de la vida. El abordaje inapropiado propicia un uso y abuso de ciertas medicaciones, especialmente
de los ansiolíticos y los hipnóticos, promoviendo la dependencia. Al ser los efectos no sostenidos en el tiempo, se facilita el aumento de las dosis o la rotación de medicamentos, en busca de la solución que no se encontrará si se
continúa por este camino. No solo la dependencia debería generar una preocupación, sino también que lo efectos secundarios de estas drogas puedan ser más marcados, como el embotamiento matutino, los mareos y las caídas,
deteriorando así, la calidad de vida sin mejorar a largo plazo el sueño.

Ser adulto mayor no significa resignarse ante lo que la noche depare. Las siguientes recomendaciones facilitarán transitar esta etapa de la vida, potenciando las propiedades positivas del sueño:

Irse a dormir lo más tarde posible, no ante el primer sueño, para permanecer dormidos hasta que haya amanecido.

Realizar actividades de interés enhorarios nocturnos facilitará extender la vigilia.

Hacer siesta entre las 14 y las 16 horas, posibilitando así, la aparición del sueño nocturno, lo más tarde posible.

Atrasar la hora del almuerzo y la cena. 12:30, 2030 son horarios adecuados.

No ingerir ningún tipo de alimento o bebida a mitad de la noche, ya que esto puede dificultar la conciliación del sueño o prolongar el despertar más allá de lo necesario.

No permanecer en la cama despierto.

Realizar actividad física de forma regular.

Exponerse al sol durante la mañana.

Consultar al especialista en la materia ante la presencia de algún trastorno de
sueño.

No automedicarse!

El dormir es uno de los placeres de la vida y no debemos renunciar a este, sin importar la edad que se tenga. Siempre podremos intervenir para mejorar la calidad de nuestro sueño.

Ante cualquier duda o consulta, me pueden escribir a velan@somnos.com.ar

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