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Vivir cerca de zonas verdes “adelgaza”

14 de febrero de 2020

Fomentan la práctica de ejercicio físico, pero sus efectos para la salud van más allá.

Las mujeres que viven a menos de 300 metros de una zona verde tienen un menor riesgo de sobrepeso y obesidad. Así se desprende de una investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Curiosamente, este efecto positivo no se apreció en los hombres, lo que confirma que existen factores que potencian o atenúan los beneficios de los espacios verdes sobre la salud.

La investigadora Cristina O’Callaghan-Gordo, primera firmante del estudio publicado recientemente en la revista International Journal of Hygiene and Environmental Health, señala que, con los resultados de este trabajo en la mano, no es posible explicar ese efecto divergente en hombres y mujeres ni la causa exacta del claro beneficio observado en estas últimas. No obstante, aventura dos hipótesis:
Hombres y mujeres dan un uso distinto a los espacios verdes.
Vivir cerca de un espacio verde fomenta la práctica de ejercicio físico, que reduce el riesgo de obesidad.

También pueden influir otros factores, como el hecho de que “alrededor de las zonas verdes tiende a haber menos niveles de contaminación del aire”. Ya hay estudios, aunque todavía pueden considerarse muy preliminares, que relacionan la calidad del aire con un menor riesgo de sobrepeso y obesidad. Asimismo, en los parques, jardines y demás ambientes con vegetación hay menos ruido, lo que contribuiría igualmente a mantener a raya los kilos de más.

No existe una definición de espacio verde beneficioso para la salud, pero está claro que debe tener una extensión mínima. El equipo de ISGlobal solo ha tenido en cuenta los parques y jardines que tengan, por lo menos, 0,25 hectáreas y aquellas personas que vivan en un radio de 300 metros de ellos.

Prevención del cáncer y otras enfermedades
O’Callaghan-Gordo investiga también la relación entre vivir cerca de espacios verdes y la reducción del riesgo de cáncer; en concreto, el de mama. Otros grupos de investigadores estudian los potenciales beneficios en el neurodesarrollo de los niños, la salud mental y las enfermedades cardiovasculares.

“Tenemos que seguir investigando para comprender esta asociación entre espacios verdes y salud”, apunta la investigadora. No obstante, recalca que se trata de una relación “muy consistente”, lo que debe impulsar a que “gobiernos y ayuntamientos prioricen la creación de nuevas zonas verdes como medida para mejorar la salud porque ya hay bastante evidencia científica sobre sus beneficios”.

Beneficios según la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2016 un documento en la que se revisan tanto las razones por las que los espacios verdes urbanos redundan en una mejor salud -entre otras cosas, contribuyen a reducir los niveles de estrés y podrían ejercer un efecto sobre el sistema inmune- como las distintas áreas en las que se pueden apreciar esos beneficios.

Salud mental y función cognitiva
Diversos estudios muestran que residir cerca de entornos verdes se relaciona con una mejor salud mental, que se traduce en menores niveles de depresión, ansiedad y estrés. También se han apreciado beneficios en el neurodesarrollo infantil, con una menor tasa de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Esta última asociación podría deberse, sobre todo, a la menor exposición de los niños a la contaminación ambiental.

Enfermedades cardiovasculares
Las personas que viven junto a entornos más naturales tienen mayores oportunidades de practicar ejercicio físico de forma adecuada, que contribuye a reducir las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, un estudio demostró hace unos años que caminar en un parque mostraba un efecto superior sobre el ritmo cardiaco y la presión arterial diastólica que andar en una calle urbana.

Diabetes tipo 2
Distintos trabajos han podido apreciar una relación inversa entre residir en barrios verdes y el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Nuevamente, el fomento de la la práctica de ejercicio físico parece ser un factor decisivo, pero también la protección frente a los contaminantes del aire que proporciona la vegetación.

Embarazo
Vivir en un entorno rico en vegetación se asocia con un peso adecuado de los recién nacidos y un menor riesgo de prematuridad, dos de los indicadores más significativos de una buena salud neonatal.

Mortalidad
Por último, la revisión de la OMS hace un repaso de las numerosas investigaciones que relacionan los espacios verdes urbanos con una menor tasa de mortalidad prematura.

(CP)

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