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TENDENCIAS

League of Legends y la revolución de los esports [Columna]

11 de noviembre de 2019

FunPlus Phoenix se consagró campeón del Mundial de LOL, tras vencer a G2 en la final que se disputó en París. El furor por este torneo demostró, una vez más, que los deportes electrónicos no son una moda pasajera.

Fernando Guida Periodista - Productor TV.

Después de más de un mes de competencia en tres países diferentes, el Worlds 2019 llegó a su fin y consagró al equipo chino FunPlus Phoenix como el mejor de la temporada de League of Legends. La gran final, a la que también habían llegado los europeos de G2 Esports, se disputó en el imponente AccorHotels Arena, mítico estadio parisino antes conocido como Palais Omnisports.

Ese mismo escenario fue testigo de la magia de Michael Jordan y los Chicago Bulls (durante el McDonald’s Open de 1997), de mundiales de atletismo en pista cubierta y de varias ediciones del Masters de tenis de París. Este domingo, en cambio, fue invadido por miles de fanáticos de una actividad que para muchos puede resultar novedosa: los deportes electrónicos.

Aunque pueda parecer una curiosidad, los esports dejaron de ser una rareza en todo el mundo. Los números nunca mienten: la final de League of Legends entre FunPlus Phoenix y G2 no sólo aglomeró a más de 14 mil personas en el estadio. La transmisión en vivo (a través de las diferentes plataformas de streaming como YouTube o Twitch) sumó a 3.700.000 espectadores simultáneos, que estuvieron pegados a la pantalla durante las más de cinco horas de transmisión. Las cifras totales de personas que vieron la definición aumentará muchísimo más con el correr de las horas.

¿Qué es League of Legends? Abreviado habitualmente como LOL, el título desarrollado por la empresa estadounidense Riot Games es un MOBA (multijugador en una arena de batalla en línea, según sus siglas en inglés), un juego de acción y estrategia en tiempo real, en el que dos equipos de cinco jugadores se enfrentan en un mapa con el objetivo de destruir al Nexo rival. Aunque escrito así parezca simple, la curva de aprendizaje de LOL para un usuario novato puede ser muy empinada.

A pesar de todo, estos aspectos no le impidieron a League of Legends ganar popularidad. Es que el juego no es nuevo: la primera versión se lanzó en octubre de 2009 y rápidamente comenzó a cosechar una gran base de fanáticos. Con el tiempo, LOL pasó de ser un simple entretenimiento a una actividad profesional. Sí, los jugadores (los buenos, al menos) son profesionales y ganan mucho dinero. De hecho, el mundial que acaba de terminar repartió una bolsa de casi dos millones y medio de dólares en premios. La fiebre es cada vez mayor, por lo que muchas empresas se sienten atraídas por el negocio. Y así, como alguna vez los deportes tradicionales dieron el salto al profesionalismo, le llegó el turno de los esports.

En 2011 comenzaron a disputarse los campeonatos mundiales, en el que participan los mejores equipos de cada región. Porque, claro, también hay torneos regionales y ligas locales. Y, como en el resto de los deportes, sistemas de ascensos y clasificaciones a los certámenes más importantes. En la mayoría de los torneos presenciales (con todos los jugadores en un mismo lugar, viéndose las caras), las partidas se juegan al mejor de cinco.

Los esports no son sólo pibes jugando a los jueguitos. Al momento de hablar de este tipo de actividades, el prejuicio sale fácil. Pero los deportes electrónicos están bastante lejos de ese preconcepto. Al igual que los deportistas tradicionales, los jugadores profesionales de League of Legends (o Counter Strike, o Fortnite, o cualquier otro título competitivo) se entrenan tanto dentro como fuera del juego, física y mentalmente, y conviven con sus compañeros de equipo. En definitiva, es un trabajo que exige mucho tiempo de esfuerzo y dedicación. Las organizaciones (al menos, las que trabajan seriamente) cuentan con entrenadores, analistas, nutricionistas y psicólogos deportivos. Como un jugador de fútbol debe tener el cuerpo y la mente sanos para llegar bien al próximo partido, lo mismo pasa en los esports.

De hecho, al igual que en los deportes tradicionales, existen juegos para competir solos o en equipo. Y, como en el resto de los deportes, los mejores jugadores general fanatismo y admiración en el público. Y el obvio interés de los equipos por contratarlos.

Latinoamérica, en el gran mundo de LOL. Si bien todas las ediciones del mundial se las repartieron entre asiáticos y europeos, Latinoamérica no para de crecer en esta escena. En los Play-ins de este torneo (una suerte de clasificación preliminar) participó Isurus Gaming, que venía de ganar la Copa Latina. A pesar de ser una organización que nació en Argentina, el equipo de Isurus que fue al Mundial estuvo conformado por dos jugadores chilenos, un peruano, un mexicano y un uruguayo.

A pesar del esfuerzo, el “tiburón” se quedó en el camino en la etapa previa a la fase de grupos, que se disputó en Berlín. Luego, para los playoffs, el torneo se mudó a Madrid hasta las semifinales. Todo, para llegar a la gran definición en París, con conferencia de prensa previa en la Torre Eiffel incluída.

En Argentina, LOL también es profesional. El año pasado, desembarcó en este costado del planeta la Liga de Videojuegos Profesional, una organización española que llegó a Latinoamérica para profesionalizar la escena. La LVP organiza los circuitos locales de cada país. Los campeones acceden a la Liga Latina (gestionada directamente por Riot), que a su vez clasifica al campeón al Mundial.

Juan Diego García, CEO de la LVP para la región, sabe que esta no es una moda pasajera: “Estamos en presencia del nuevo entretenimiento de la era digital. Los esports vienen ganando terreno a nivel mundial desde hace más de 10 años. Nos encontramos en una época de auge y ya son parte de una industria. En esa industria, League of Legends es -sin dudas- el juego más jugado del mundo, el que más audiencia mueve y el que más proyección de crecimiento presenta”.

En cuanto al trabajo de la organización en el continente, explicó: “Nuestra labor en Latinoamérica es desarrollar el profesionalismo para que sea un espejo a seguir. Crear ligas profesionales en cada país de habla hispana, donde cada jugador tenga un torneo del que desee ser parte y en el que se pueda desarrollar como profesional”.

Todo esto deja en claro que los esports llegaron para quedarse. Si hasta el Comité Olímpico Internacional contempla la posibilidad de agregar esta actividad -de alguna u otra manera- al calendario olímpico. Aunque a muchos les pueda parecer una locura, esta revolución no para de crecer. Y una prueba más de esto es lo que pasó este fin de semana en París. Porque, guste o no, los deportes electrónicos son una realidad.

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